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Suelo radiante como opción de calefacción

El suelo radiante es un sistema de calefacción que consiste en una red de tubos que se instalan bajo el pavimento. Recomendable principalmente en nuevas viviendas o en aquellas que están siendo reformadas, constituye una de las opciones más eficientes y con un mayor rendimiento. Con distintas variantes y materiales, ofrece múltiples beneficios.
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Qué es el suelo radiante y cómo funciona

Un sistema de climatización basado en el suelo radiante viene a ser una red de tuberías de plástico. Estas se instalan bajo una capa de mortero y el pavimento de un hogar. A través de estas tuberías puede circular tanto agua caliente como agua fría, que se distribuye a lo largo de todo el tendido que se haya instalado. De esta manera, el calor y el frío que se irradian parten desde el suelo. Puesto que a través de los pies logramos calentarnos y enfriarnos con rapidez, de ahí que en épocas de calor a veces baste con sacar un pie por fuera de la cama, la sensación de confort que se obtiene es mucho mayor cuando las temperaturas se regulan desde el suelo. Dicho en otras palabras, la calidad del ambiente se mejora en gran medida.

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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

La colocación del suelo radiante es todavía un sistema que en nuestro país se considera aún muy novedoso. Sin embargo, en otros países lleva años como principal opción entre los sistemas de calefacción. Esto se debe a los beneficios que aporta a la salud el efecto de mantener la cabeza fría y los pies calientes. En los referente a cómo funciona este sistema de calefacción, los distintos tipos que existen se sirven del mismo tendido de tuberías que se colocan bajo el pavimento. La diferencia la encontramos en el suministro. Las variantes las estudiaremos en otro apartado más adelante. Con independencia de la elección que hagamos, nos beneficiaremos de una eficiencia energética muy elevada. Estas es incluso mayor que los radiadores que funcionan con gas natural. Al ser mayores las dimensiones de la superficie que irradia el calor, la temperatura puede mantenerse más baja. Así, disfrutaremos de un alto confort sin necesidad de disparar las facturas.

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Tipos de suelo radiante

El sistema de calefacción por suelo radiante nos ofrece dos variantes posibles: el suelo radiante eléctrico o el suelo radiante por agua. En el caso de este último, podemos elegir el sistema de calentamiento del agua que queramos. Así, es posible utilizar calderas de cualquier tipo; el suelo radiante por gas sería entonces un subtipo. El suelo radiante eléctrico utiliza para generar calor un cable o conductor eléctrico que va en su interior. El suministro para su funcionamiento es la electricidad. ¿Qué implica esto? Pues como sucede en el caso de las calderas eléctricas, nos encontramos con el inconveniente de la potencia y del aumento del consumo energético. Debido a que los precios de la luz son elevados, el suelo radiante eléctrico, a pesar de sus beneficios, puede convertirse en una elección muy costosa para nuestros bolsillos. Aunque cuentan con la ventaja de un suministro continuo y permanente, elevarán considerablemente las facturas de la luz. La instalación del suelo radiante eléctrico tenía cierta popularidad hace unos años. En la actualidad, no supera las instalaciones del suelo radiante por agua.

Así, además del suelo radiante eléctrico, disponemos también del suelo radiante por agua. Con esta opción, nos evitamos el inconveniente del que venimos hablando. El suelo radiante por agua utiliza una red de tuberías a través de las cuales circula agua caliente. Con este sistema aumenta la temperatura del suelo y se logra calentar toda la vivienda. En cuanto a la temperatura que se necesita para disfrutar del confort adecuado, no es necesario que esta supere los 50º. Se dice, por tanto, que el suelo radiante por agua es un sistema de calefacción a baja temperatura. El agua suele circular a unos 30º por en interior de las tuberías, evitando así posibles problemas circulatorios.

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Materiales del suelo radiante

En lo referente a los materiales que se utilizan en la instalación, encontramos cuatro capas. En primer lugar, elementos prefabricados. Sobre estos es donde se van a colocar las tuberías del suelo radiante eléctrico o suelo radiante por agua, ya sea un suelo radiante por gas o que utilice otro tipo de suministro. La colocación del suelo radiante, concretamente de las tuberías, se hace en forma de espiral, de serpentín o de doble serpentín. Por último, a través de dichas tuberías es por donde va a circular el agua caliente. Y esta procederá de un sistema de generación de calor que puede ser suelo radiante por gas, biomasa, energías renovables como la solar, etc.

Elementos del suelo radiante eléctrico y suelo radiante por agua

Además de la instalación del suelo, en la pared se colocarán las cajas de los colectores, que es desde donde parten todos los circuitos. Estos se empotran en la pared, por lo que no ocupan espacio extra. También en las paredes, partiendo del suelo, se fija el zócalo o la banda perimetral del suelo radiante eléctrico o del suelo radiante por agua. Tanto si es suelo radiante por gas u otro sistema. Este absorbe las dilataciones que tienen lugar en el mortero de cemento que va sobre los tubos emisores. Funciona como un aislamiento lateral. Hay que añadir aquí que el aislamiento es un factor clave para sacarle el máximo partido al suelo radiante eléctrico o al suelo radiante por gas (agua).

Entre el suelo base y la parte emisora del calor se instala una barrera antihumedad con film polietileno. Con este se evita la humedad por capilaridad. Puede estar incorporado también en el panel aislante, que es el aislamiento térmico en sí. Por tanto, es imprescindible en la instalación del suelo radiante eléctrico o el suelo radiante por agua. Incluido el suelo radiante por gas. Estos paneles tienen forma moldeada, y además de sujetar los circuitos, facilitan el tendido al separar los tubos. Las tuberías están fabricadas con material plástico (polietileno o polibutileno) y cuentan con una barrera para la difusión del oxígeno. Cuando se han colocado los circuitos, se cubre la superficie calefactable con mortero de cemento. Se recomienda que el espesor sea de unos 5 cm, desde la parte superior de la tubería. Hay que incluir un aditivo al agua en la mezcla para lograr el contacto adecuado con las tuberías emisoras. Se evita así también la inclusión de aire y se aumentaría la resistencia térmica.

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Beneficios de contar con un suelo radiante

El suelo radiante cuenta con una serie de ventajas que, sin duda, nos hacen incluirlo en nuestra lista de sistemas de calefacción a valorar.

1. Rendimiento elevado

Las tuberías por las que circula el agua tienen un grosor entre los 6 y los 10 mm, por lo que son muy delgadas. Esto significa que el caudal que debe moverse es muy pequeño. Así, la energía que necesitaremos para calentarla es muy baja, entre los 30º y los 45º. Esto convierte al suelo radiante por agua en un sistema muy eficiente. El rendimiento se mantiene en el suelo radiante por gas y se mejora cuando usamos energías renovables.

2. Consumo reducido

Puesto que el suelo radiante por agua funciona a bajas temperaturas, el consumo que haremos se reduce considerablemente. Los sistemas de calefacción tradicionales trabajan a temperaturas que rondan los 80º, aumentando el consumo y las facturas. Si utilizamos el suelo radiante por gas natural o con energías renovables, el consumo será aún más bajo.

3. Posibilidad de trabajar con energías renovables

El suelo radiante por agua, además de ser suelo radiante por gas, también puede utilizar las bombas de calor con geotermia o aerotermia o bien la energía solar para funcionar. De este modo, además de eficiente, se convierte en un sistema de calefacción ecológico. El suelo radiante eléctrico resulta menos eficiente.

4. No ocupa espacio

A diferencia de otros sistemas de calefacción, el suelo radiante por agua no ocupa espacio. Dado que los circuitos van empotrados en la pared y bajo el pavimento, no afectan a la distribución del mobiliario.

5. Gran confort

En el suelo radiante por agua, e incluso en el suelo radiante por gas, el calor se reparte de manera uniforme en lugar de quedarse en puntos concretos como los radiadores, lo que aumenta la sensación de confort. No hay tampoco sequedad del aire ni humedad.

6. Posibilidad de enfriar

El suelo radiante por agua tiene la modalidad del suelo radiante refrescante. Esto significa que no solo sirve para dar calor, sino que también es posible enfriar el suelo. No obstante, el suelo refrescante funciona cuando no existe humedad en el ambiente, ya que la regulación de la temperatura es limitada. Salvo que utilicemos fan-coils de apoyo.

Ventajas e inconvenientes del suelo radiante

Ventajas

Inconvenientes

Alto rendimiento: tuberías muy delgadas que mueven un caudal de agua mínimo. Por tanto, al energía que se necesita para calentarla es poca, con temperaturas entre los 30 y los 45 grados

Instalación limitada: se recomienda su instalación en viviendas de nueva construcción o en aquellas que están siendo reformadas, ya que no es apta para todo tipo de suelos

Consumo reducido: al trabajar a temperaturas más bajas el consumo del suministro se reduce también, por lo que ahorramos en las facturas

Coste de instalación elevado: además de la dificultad para colocarlo en cualquier vivienda, el precio de su instalación es elevado. No obstante, se amortiza a corto plazo

Ecológico: si lo combinamos con bombas de calor que funcionan con geotermia o aerotermia o con paneles solares, estaremos utilizando un sistema de calefacción eficiente y ecológico

Gran conocimiento técnico para instalarlo: la instalación del suelo radiante requiere de unos conocimientos elevados. Si no se coloca correctamente podemos tener problemas de condensación, con dificultad para solucionarlo.

No ocupa espacio: al instalarse bajo el pavimento de la vivienda, no afecta a la distribución del mobiliario en el hogar

Sistema con alta inercia: alta inercia térmica al calentar o enfriar aquello que se encuentra sobre la superficie

Gran confort: calor repartido de manera uniforme en lugar de concentrarse en puntos concretos del hogar

Poca adaptabilidad a cambios bruscos de temperatura: tarda en calentarse y enfriarse, por lo que se recomienda en zonas donde se usará de forma continua

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El suelo radiante en España

Aunque no contamos aún con cifras específicas sobre el suelo radiante en España, lo cierto es que este sistema de calefacción está aumentando su popularidad. Puesto que las nuevas normativas europeas presionan para la búsqueda de sistemas de calefacción más eficientes y ecológicos, en las nuevas viviendas y en aquellas que se reforman, el suelo radiante por agua es una de las opciones más valorada.

Aún así podemos afirmar, según datos de Fegeca (Fabricantes de Generadores y Emisores de Calor), que el porcentaje de los metros cuadrados calefactados con este sistema ha aumentado en un 50% respecto al año anterior. La calefacción por suelo radiante es una tecnología innovadora que destaca por su nulo impacto ambiental, versatilidad y mejora del rendimiento en la vivienda.

En lo que respecta a su instalación, preferentemente, el suelo radiante tanto por agua, como el eléctrico se instalará en zonas en las que no haya demasiada humedad, ya que de lo contrario necesitaríamos de una aplicación para poder controlarla. Y también en zonas en las que no se produzcan cambios muy bruscos en las temperaturas del exterior. Además de para viviendas, el suelo radiante por agua funciona muy bien en centros de enseñanza, guarderías, salas de hospitales, piscinas cubiertas o centros de trabajo.