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Actualizado: 29 ago. 2019

Radiadores eléctricos: tipos, funcionamiento y beneficios

Los radiadores eléctricos son una opción de calefacción eléctrica perfecta para aquellas viviendas que no disponen de suministro de gas natural o que prefieran no realizar ninguna instalación. A pesar de su sencillez en lo que a funcionamiento se refiere, los tipos de radiadores eléctricos son muy amplios y variados. En el mercado actual, los tipos de radiadores eléctricos de bajo consumo que podemos encontrar es muy amplia. Todos ellos son adecuados para viviendas o locales que no tienen unas necesidades de calor extremas. Es decir, las temperaturas son medias. Además, son también ideales cuando preferimos no invertir en una instalación o reforma, ya que para su funcionamiento basta con enchufarlos a la corriente eléctrica. A continuación, vamos a conocer los diferentes tipos de radiadores eléctricos que existen. Por un lado, podemos encontrar aquellos que atienden al diseño, y por otro, aquellos que se basan en la tecnología.
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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Radiadores eléctricos según el diseño

Radiador toallero eléctrico

Este tipo de radiadores eléctricos tienen diversas funcionalidades en la vivienda. Su ubicación es en el cuarto de baño, y además de permitir que las toallas se sequen con mayor rapidez, aumenta la temperatura ambiente y reduce la humedad. De esta manera, además de disfrutar de todo el confort mientras nos damos una ducha, este calefactor eléctrico evita que se acumule humedad. Por otra parte, no ocupan espacio, ya que van fijados a la pared. Los tamaños disponibles son también muy variados, así que estos radiadores eléctricos de pared se adaptan a todas las necesidades al tiempo que sirven como elemento decorativo.

Radiador de diseño decorativo

Los radiadores de diseño decorativos pueden llegar a ser auténticas piezas de arte. Estos calefactores de bajo consumo suelen venir revestidos en acero o llevar un panel polimérico. La gama de colores es muy amplia y se adaptan también a todos los estilos. El objetivo con estos tipos de radiadores eléctricos es que pasen lo más desapercibidos posibles. Así, integrados dentro del estilo de decoración de la vivienda, mantienen caliente la vivienda y ofrecen todo el confort. Suelen fabricarse en acero inoxidable o aluminio. Puesto que se trata de un radiador muy moderno, lleva incorporado un termostato para que podamos regular la temperatura.

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Radiadores eléctricos según la tecnología

Radiadores eléctricos con fluido calor-portador

Estos tipos de radiadores eléctricos se caracterizan por contener un fluido caloportador en su interior, de ahí su nombre. Esto significa que llevan un líquido que se calienta y que permite mantener el calor generado en el radiador durante más tiempo. Así, una vez que se haya apagado, tardará en enfriarse. Este fluido suele ser un tipo de aceite sintético. Dentro de esta variedad, podemos encontrar aquellos que van anclados a la pared y los que traen ruedas. Los primeros se fijan con unos soportes y suelen venir con un programador. Además resultan más estéticos y no ocupan espacio. Por el contrario, aunque los de ruedas son menos atractivos, tienen la ventaja de que podemos moverlos y llevarlos a la estancia que queramos.

Radiadores eléctricos de bajo consumo

Los radiadores eléctricos de bajo consumo reciben también el nombre de radiadores de calor azul. Pero son similares en su funcionamiento a los de que usan aceite como fluido caloportdor. Estos tipos de radiadores eléctricos son bastante polémicos, ya que la publicidad comercial que les acompaña es muy grande y en ocasiones exagerada. Sin embargo, sus prestaciones han sido puestas en duda en numerosas ocasiones. Fueron registrados por una marca como "calor azul", y se caracterizan por una pantalla de este color desde la que podemos programarlos. Se fabrican en metal y van colgados de la pared. En lo que respecta al funcionamiento, es bastante similar al de los que usan aceite.

La corriente eléctrica pasa por una resistencia que eleva su temperatura. El aceite o similar se calentaría también, y al circular por el radiador, transmitiría ese calor al metal. Este es el encargado de irradiarlo hacia el exterior y calentar la habitación. La supuesta ventaja en el consumo viene porque parece ser que al apagarlo, mantiene el calor sin consumir energía. Sin embargo, este mismo funcionamiento hace que tarde más en calentarse, por lo que se elevaría el consumo al conectarlo. Este tipo de radiadores son adecuados si necesitamos disponer de calor durante más de cinco horas.

Radiadores eléctricos de tecnología seca

Estos tipos de radiadores eléctricos se basan en una resistencia eléctrica. Con ella calientan el material del que se componen los propios radiadores, y su inercia térmica será más o menos elevada en función de cuál sea aquel. Cuando están fabricados en aluminio o en mica, se calientan con gran rapidez, ya que la inercia térmica es baja. Se trata de una ventaja si necesitamos calor con rapidez. El inconveniente que presentan es que se enfrían con la misma velocidad. Por ello, recomiendan únicamente para un período breve, como son un par de horas. Si están fabricados en mármol o en cerámica, la inercia térmica es más elevada. ¿Qué sucede en estos casos? Que tardan más en calentarse pero mantienen el calor durante más tiempo. Por lo tanto, se recomienda, si necesitamos, disponer de calor durante un mínimo de cinco horas.

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Radiadores eléctricos por infrarrojos

El funcionamiento de estos tipos de radiadores eléctricos se basa en las ondas de radiación. Estas tienen la capacidad de calentar los cuerpos de forma directa, en lugar de calentar el aire de la estancia, como sucede con los radiadores tradicionales que funcionan por convección. La principal ventaja de estos tipos de radiadores eléctricos es que no generan polvo. Si tenemos problemas respiratorios, son una opción acertada. Además, no resecan el ambiente, sino que mantienen un equilibrio constante entra la humedad, la temperatura y el aire. Su presentación es en forma de paneles, y pueden colocarse en paredes y techos, ahorrando espacio.

Radiadores acumuladores eléctricos

Los acumuladores eléctricos son aquellos tipos de radiadores eléctricos que están diseñados para beneficiarse de las tarifas de discriminación horaria o TDH. Realizan la carga de calor en su interior durante las horas en las que la tarifa es más reducida, es decir, durante la noche. En cambio, por el día, es cuando realizan la descarga de calor. Existen diferentes tipos de radiadores eléctricos por acumulación. Algunos de ellos nos permiten regular la temperatura, generalmente mediante un termostato, mientras que otros no.

En el caso de los primeros, podremos mantener el calor durante más tiempo, y así, lo utilizaremos de manera intermitente. Si por ejemplo lo necesitamos por la mañana y luego debemos ausentarnos hasta la tarde, nos quedará calor disponible para calentar la vivienda. Aquellos que no permiten la regulación se descargan con mayor rapidez, y están recomendados para quienes tienen necesidades de calor constante. Por ejemplo, aquellas viviendas con niños o con personas mayores. Ambos permiten reducir el consumo y el importe de las facturas. No obstante, hay que asegurarse de que tenemos contratada la tarifa mencionada si queremos beneficiarnos de su funcionamiento.

Convectores eléctricos

Los convectores eléctricos son aquellos radiadores eléctricos que calientan el aire directamente, al traspasar unas resistencias que funcionan por corriente eléctrica. Puesto que el aire caliente pesa menos, este asciende por medio de la convección y calienta la habitación. El inconveniente de estos tipos de radiadores eléctricos es que, cuando se trata de estancias de gran tamaño, el consumo puede elevarse en exceso. Sin embargo, si se trata de viviendas de pequeño tamaño son muy útiles. O también para habitaciones de tamaño reducido como el baño. Deben utilizarse por poco tiempo para no elevar el consumo de electricidad.

La ventaja que ofrecen es que podemos moverlos y no requieren instalación. En lo que respecta a los inconvenientes, pueden resultar algo ruidosos.

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Beneficios de los radiadores eléctricos

En la siguiente tabla se ofrece a modo de resumen los principales beneficios que aportan los radiadores eléctricos, y que los hacen idóneos en determinadas circunstancias.

Beneficios de los radiadores eléctricos

- Sencillez en su funcionamiento e instalación. Basta con conectarlos a la corriente eléctrica y regularlos a nuestra conveniencia.

- Amplia variedad de modelos en lo que se refiere al diseño y a la tecnología utilizada, por lo que se adaptan a todas las necesidades.

- Precio económico y proporcional a las prestaciones.

- Posibilidad de desplazarlos a la estancia deseada cuando se trata de radiadores eléctricos móviles. Control individual.

- Consumo reducido en la mayoría de los casos.

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¿Y qué pasa con los radiadores de agua?

Los radiadores de gas son aquellos que van conectados a un sistema de tuberías y que utilizan una caldera para funcionar. Ya no entran dentro de los tipos de radiadores eléctricos, puesto que el suministro que utilizan es principalmente el gas natural, el gas butano o gas propano, como combustible de la caldera. La ventaja de este sistema de calefacción es que mantiene un precio más estable que los radiadores eléctricos. El precio de la electricidad se ha ido elevando progresivamente en los últimos años, mientras que el gas se ha mantenido más estable.

Si utilizamos como suministro el gas butano, tendremos la dependencia de cambiar la batería de botellas (bombonas) cada vez que se termine. Si por el contrario optamos por el gas natural, el suministro es continuo. Sin embargo, para poder elegir esta última opción, es necesario que la red de tuberías llegue a la vivienda. El coste de instalar radiadores de agua es elevado, ya que hay que instalar las tuberías para que circule el agua, los propios radiadores, y además la caldera. Es preferible realizar la instalación durante la reforma o la construcción de la propia vivienda. La inversión en cambio se recupera en el medio plazo con el ahorro que suponen en el consumo.

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