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¿Qué tipos de sistemas de calefacción existen?

Cuando hace mucho frío en la calle, siempre apetece llegar a casa para resguardarnos y coger calor. Sin embargo, para que esto sea posible necesitamos disponer de calefacción. Entre tantos sistemas de calefacción a disposición de los consumidores, es posible que te preguntes qué tipo de calefacción es más segura y eficiente y cuál te permite lograr un mejor ahorro energético. Si no tenemos claras las opciones que tenemos, en este artículo vamos a conocer los distintos tipos de calefacción más utilizados de España.
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Como probablemente sabemos, a través de los sistemas de calefacción lo que logramos es generar calor y aumentar la temperatura en un lugar interior. Sin embargo, para que esto suceda existen diferentes métodos, y por tanto, distintos tipos de calefacción. Cada uno de ellos, en función de sus características particulares, utiliza un proceso distinto. Así, por ejemplo, un sistema de calefacción a gas empleará este combustible para calentar el agua que circula por su interior. En cambio, un sistema de calefacción eléctrica, se servirá de este suministro para entrar en funcionamiento.

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Puesto que las tecnologías continúan avanzando y la preocupación por el medio ambiente aumenta, los tipos de calefacción más utilizados también van variando. De este modo, hasta no hace demasiados años la calefacción de gas era la más popular. Sin embargo, hoy en día, la calefacción eléctrica ha cogido fuerza, aunque los radiadores tradicionales siguen siendo la elección de muchos hogares. Para quienes pueden permitirse un desembolso inicial algo mayor, los sistemas de calefacción para casas basados en la geotermia o la aerotermia, así como las calderas de biomasa, representan opciones interesantes.

Sistemas de calefacción Ventajas
Emisores térmicos 1. Reparte el calor gradualmente.
2. Energéticamente eficiente.
3. No emite humos ni gases.

Calefacción de gas

1. Muy habituales.
2. Calientan con rapidez.
3. Perfectos para lugares amplios.
Calefacción de gasoil 1. Independiente de redes de suministro.
2. Calienta con rapidez.
3. Eficiente energéticamente
Estufas 1. Varios tipos de combustible.
2. Calienta espacios amplios.
3. Combustión separada de la sala.
Acumuladores 1. Calefacción progresiva.
2. No requiere obra.
3. Ecológico.
Caldera de gas 1. Muy habitual.
2. Velocidad de calefacción.
3. Combustible barato.
Suelo radiante 1. Sensación agradable.
2. Aprovechamiento de espacio.
3. Eficiencia.
Caldera biomasa 1. Ecológico.
2. Eficiente.
3. Gran capacidad calorífica.
Bomba de calor 1. Eficiente.
2. No emite gases ni humos.
3. Seguro.
Caldera eléctrica 1. No emite humos ni gases.
2. No es necesaria obra de instalación.
3. Ecológica.
Radiadores 1. Muy habitual.
2. Sistema de calefacción gradual.
3. Regulable

Tipos de calefacción según su suministro

Calefacción eléctrica

La calefacción eléctrica es uno de los tipos de calefacción que más habitualmente encontramos en los hogares. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), representa un 18,6% de los hogares que disponen de calefacción. Dentro de ella, habría que distinguir entre varios tipos de calefacción: las calderas individuales, los radiadores y acumuladores eléctricos y el hilo radiante.

Las calderas eléctricas individuales suponen alrededor de un 4,5% dentro de la cifra anterior. Este porcentaje se mantiene fijo en este tipo de calefacción, independientemente de si se trata de un hogar unipersonal, una pareja o una familia. Los acumuladores y radiadores se encuentran alrededor del 14%, mientras que el hilo radiante no llega al 1%. Esto se debe a que su coste es mayor. Las calderas eléctricas son un tipo de calefacción que consume electricidad para la producción de esta, así como agua caliente. Pueden clasificarse en dos grupos en función de la potencia que tenga. Por un lado está la monofásica 220v, y por otra la trifásica, de 380v, que corresponde a potencias más elevadas.

Para poder hacer uso de estos tipos de calefacción lo más probable es que haya que incrementar la potencia contratada. Habrá que ponerse en contacto con la empresa suministradora para realizar la modificación y pagar todos los gastos que conlleva. Una de las ventajas de este tipo de calefacción es que se trata de energía limpia. No corremos riesgos de pérdidas de gas ni de otras sustancias tóxicas para la salud. Además, no dependemos de bombonas, ya que el suministro eléctrico es continuo. No obstante, aunque estos tipos de calefacción tienen un buen rendimiento, hay que valorar el aislamiento de la vivienda. Su principal desventaja es el precio, ya que aunque su instalación es económica y sencilla, el aumento en la factura es considerable.

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Calefacción de gas

Este tipo de calefacción representa según las estadísticas un 32,3% del total de hogares de España. De entre todas las variantes de estos, es la más popular en las familias; en cuanto a la cifra más baja, corresponde a los hogares unipersonales. Dentro de este tipo de calefacción hay que distinguir también varias opciones. En la actualidad, además de la clásica bombona de gas butano, disponemos del suministro de gas natural. No obstante, aunque la red se va ampliando gradualmente, aún no está disponible en todas las zonas geográficas.

La calefacción individual a gas supone un 23,4% de todos los hogares con estos tipos de calefacción. El gas no canalizado representa únicamente un 2,5%, siendo el resto para la calefacción central de gas. Fuera de este tipo de calefacción aparece también aquella que funciona con gasoil, pero debido a las nuevas normativas y su contaminación, está desapareciendo gradualmente. La ventaja de este tipo de calefacción es que en la actualidad es la más económica del mercado. Si tenemos la opción de disponer de gas natural, además de ser un suministro muy seguro y práctico, la factura no se eleva demasiado. Su funcionamiento consiste en colocar calderas así como radiadores de agua por toda la vivienda.

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Frente al coste de la electricidad, el precio del kWh en el gas es mucho más bajo. Por este motivo, siempre que exista una red de distribución, es la opción más elegida en los hogares de España. Además, es de agradecer cuando se trata de zonas frías y las necesidades de consumo se incrementan. La desventaja de estos tipos de calefacción la encontramos cuando funcionan con gas butano. Además de la dependencia de las bombonas y su limitación, desprenden un olor fuerte que además es tóxico. Requieren de buena ventilación y control por profesionales.

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Calefacción radiante

El suelo radiante es otro tipo de calefacción que podemos encontrar en el mercado. También llamado hilo radiante, es la mejor opción si podemos hacer frente al desembolso y estamos realizando una reforma en casa. No obstante, hay que tener presente que necesita de una altura de recrecido de unos 10-12 cm. Por tanto, debemos realizar un estudio previo de la vivienda antes de de dar el paso. Estos tipos de calefacción utilizan una temperatura de impulsión del agua bastante baja, entre 30º y 45º. Los radiadores tradicionales se encuentran entre los 80º y los 85º. Debido a esta forma de funcionar, este tipo de calefacción permite grandes ahorros cuando los combinamos con algún sistema de generación de calor eficiente. Por ejemplo, con la geotermia o la aerotermia, calderas de condensación (con mejor rendimiento que las convencionales) o energía solar.

Debido a que este tipo de calefacción utiliza temperaturas que son cercanas a la temperatura ambiente, se reducen las pérdidas. Por tanto, son eficientes en cuanto a su rendimiento y son respetuosas con el medio ambiente. Además, no producen molestias de sequedad o estratificación. La principal desventaja de este tipo de calefacción es, sin duda, su precio. No obstante, la inversión inicial puede recuperarse a corto plazo. Una instalación de estos tipos de calefacción ronda los 63€/m2, aproximadamente. Para esta se incluyen las bandas de polietileno, los paneles de polestireno y su recubrirmiento con aislante. También los tubos de polietileno, el mortero y la mano de obra. Si podemos permitirnos este tipo de calefacción, es la opción ideal, en combinación, como decíamos de otros sistemas.

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No hay que asustarse por un desembolso inicial elevado, ya que si hacemos números, un consumo mensual muy elevado alcanzaría la misma cifra en tan solo unos meses. Para emprender un proyecto de esta índole se requiere de mano de obra calificada. Además, por lo general se recomienda instalar suelo radiante cuando la vivienda está en construcción o al emprender una rehabilitación. El mantenimiento también supone un desembolso medio mayor a la media, y en ocasiones, incluso, implica levantar una parte del suelo.

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Bomba de calor

Con un funcionamiento que se sirve de la electricidad, la bomba de calor representa uno de los tipos de calefacción más novedosos. Sin embargo, la distribución del calor en la vivienda no es homogénea, ya que solo calientan el área donde está ubicada. Para funcionar, obtienen la energía del aire, del agua o de la tierra, y la transportan hacia el interior de la vivienda para calentarla. También puede realizar el trabajo inverso, es decir, transportar el calor desde el interior de una vivienda hacia fuera. En este caso, no sería un tipo de calefacción sino de refrigeración.

Este tipo de calefacción no requiere demasiada energía para elevar la temperatura, por lo que es adecuado si queremos calentar un espacio pequeño con rapidez. Por otra parte, con estos tipos de calefacción el calor se dispersa con la misma velocidad con la que vino. En cuanto a las estadísticas de los hogares de España, un 6,3% de los hogares disponen de alguna. De entre las clases de viviendas, las familias son las que más las utilizan, y más específicamente las bombas canalizadas.

Además, hay que tener en cuenta que la eficiencia energética de este sistema tiene sus limitaciones. El rendimiento se ve afectado cuando se está por debajo de los cuatro grados centígrados. Por, ejemplo, se calcula que cuando el termómetro desciende hasta el punto de congelación, la bomba de calor trabaja a la mitad de su capacidad. En tales condiciones, puede aparecer hielo en la unidad exterior, obligando al dispositivo a detenerse por unos minutos. Por consiguiente, si en el lugar donde vives los inviernos son especialmente crudos, lo mejor es considerar otro tipo de calefacción más segura y eficiente.

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Otros combustibles utilizados en los distintos tipos de calefacción

Además de la electricidad y el gas natural como formas de calefacción, existen otras formas de generar calor. En el mercado podemos encontrar una gran variedad de sistemas de calefacción adecuados con una buena eficiencia energética, pero cuya principal diferencia es el combustible que emplean. Recurriendo a sistemas de calefacción como calderas y estufas alimentadas por diferentes combustibles. Estas son formas de calefacción eficientes que les ayudan a conseguir un mayor ahorro energético.

Veamos cuáles son los combustibles más usados en la calefacción moderna. En primer lugar, tenemos el gasóleo y la parafina, ambos productos de la destilación del petróleo. También es muy común recurrir a la leña, un material que arde con facilidad y que ofrece un precio medio de la calefacción asequible. Su principal inconveniente es que produce gases contaminantes. Un sistema de calefacción adecuado es el que emplea combustibles amigables con el ambiente. Tal es el caso del pellet de madera (pequeños cilindros de aserrín comprimido). Lo mismo puede decirse de la biomasa, residuos orgánicos tomados de distintas elementos vegetales como los huesos de aceituna, las cáscaras de nuez, etc. que aseguran una calefacción segura y eficiente.

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Elige el mejor equipo de calefacción moderna para ti

En la selección de un sistema de calefacción adecuado debes tener en cuenta varios factores. Los principales son las opciones a tu alcance en tu comunidad, el costo de la instalación, el ahorro energético, el hecho de que garanticen una calefacción segura y eficiente y las características de tu inmueble. Si prestas atención a todos estos detalles, lograrás un precio medio de la calefacción ideal y harás de tu espacio un sitio acogedor.

Eficiencia energética de los tipos de calefacción

Calefacción eléctrica

  • Coeficiente de rendimiento del 100% pero con un aumento en la factura debido al consumo eléctrico.

Calefacción de gas

  • Las tradicionales tienen un rendimiento entre el 70-80%.
  • Las de condensación superan el 100%.

Calefacción radiante

  • Rendimiento del 100%.
  • Ahorro del 20% frente a otros sistemas.

Bomba de calor

  • Coeficiente de rendimiento entre 4-5.
  • Produce hasta 5 veces más calor de lo que consume.