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Acumuladores de calor: tipos, funcionamiento y otros datos

Los acumuladores de calor utilizan resistencias eléctricas que le permiten, como su nombre indica, acumular calor para liberarlo posteriormente. Aunque su consumo puede ser elevado, todavía hoy son la solución en muchos hogares y locales de España. Vamos a conocer sus tipos y las ventajas y desventajas que ofrecen.
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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Acumuladores de calor: qué son y cómo funcionan

Un acumulador de calor es un aparato que logra transformar la energía eléctrica en energía térmica a un precio bajo. Su diseño está concebido para que el consumo de energía eléctrica que utiliza para acumular calor lo haga en los horarios de tarifa reducida o tarifa de discriminación horario (TDH). Durante este tiempo, la energía es transformada en calor y se almacena en el interior del aparato. Cuando necesitamos calentar la vivienda o un espacio determinado, encendemos los acumuladores de calor eléctricos y ellos se encargarán de ir expulsándolo al exterior de manera gradual. Su apariencia es similar a la de los radiadores, por lo que también se les llama radiadores acumuladores.

Los acumuladores de calor son una variante eléctrica a los sistemas de calefacción tradicionales. Su particularidad es que las reservas de calor se cargan durante la noche. Y cuando llega el día, de manera constante y progresiva, van expulsando el calor que habían almacenado en su interior. Para poder disfrutar de sus ventajas, la calefacción por acumuladores de calor debe estar asociada a las tarifas reducidas. De lo contrario, no nos beneficiaríamos de su funcionamiento. Estas horas son las nocturnas, ya que la demanda de energía eléctrica disminuye en todo el país.

En resumen, los acumuladores de calor o acumulador térmico adquieren la energía a un precio asequible, al hacerlo de noche. Durante el día, cuando las tarifas son más elevadas detienen su consumo y trabajan eliminando el calor para calentar la estancia. Por normal general, la programación de los acumuladores de calor está centralizada. O bien se utiliza un reloj programador en el cuadro de la vivienda o está centralizado en un edificio. En invierno los horarios son desde las 22h hasta las 12h, y desde finales de marzo, de 23h a 13h.

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Tipos de acumuladores de calor: dinámicos y estáticos

Ahora que ya sabemos lo que son los acumuladores eléctricos y cómo funcionan, podemos pasar a conocer cuáles son los distintos tipos que encontramos en el mercado. Aunque existen más, vamos a centrarnos en los que se utilizan para el uso doméstico.

  • Acumuladores eléctricos de calor estáticos

Los acumuladores eléctricos de calor estáticos tienen un funcionamiento muy sencillo y utilizan un sistema de aislamiento térmico tradicional. Por lo tanto, expulsan el calor por radiación y convección. Sin embargo, una gran parte de este calor se pierde, y tan solo alrededor del 25% del que se genera es controlado. Este tipo de aparatos cuentan con unas trampas que buscan evitar que el aire del exterior penetre dentro de ellos y los enfríe. Aunque existe la posibilidad de controlarlas de forma manual, su efectividad no es al 100%. No obstante, a pesar de este inconveniente, permiten calentar una estancia con normalidad y ofrecen el suficiente confort. Siempre y cuando la casa no queda vacía durante más de 24 horas.

  • Acumuladores eléctricos de calor dinámicos

Este tipo de acumuladores eléctricos de calor ofrecen una gran ventaja frente a los estáticos. Es por ello que actualmente son los más demandados en el mercado. A diferencia de los anteriores, los acumuladores dinámicos consiguen aprovechar alrededor del 85% del calor que se acumula en su interior. Una cifra considerablemente más elevada que la mencionada en el apartado anterior. La principal diferencia que encontramos, y que es la responsable de su mayor eficiencia, es el aislamiento térmico con el que cuenta. En los dinámicos, el calor es eliminado a través de una turbina que va al acumulador. De este modo, estamos maximizando la expulsión del calor acumulado. Otra ventaja que ofrecen estos acumuladores de calor es que suelen llevar incorporado un termostato. Gracias a este, lograremos controlar la temperatura y evitar que esta se eleve en exceso. Así, podremos conservar el calor para más tarde.

  • Otros tipos de acumuladores

Además de los dos tipos de acumuladores que hemos visto, existen otros que todavía hoy son menos comunes. Se trata de un acumulador de calor solar. Estos captan la energía directamente del sol y la transfieren al agua en un solo aparato. El agua caliente almacenada en un depósito puede consumirse directamente o derivarse a un calentador auxiliar. Dentro de esta variedad encontramos también dos tipos.

Los primeros utilizan una placa receptora recubierta de una capa oscura y un circuito de tubos por el que va el agua que absorbe el calor. Esta se dirige hacia un depósito acumulador donde se almacena. Es por tanto un acumulador de calor por agua. Dicho depósito se sitúa por encima del acumulador, para permitir que el agua aumente de volumen y pierda densidad cuando se calienta, y el agua fría desciende al tener mayor densidad y va al colector para calentarse. En zonas de heladas no son recomendables ni en aquellas donde el agua tiene mucha dureza.

El segundo tipo es más sencillo y cuenta únicamente con un depósito cuyas cubiertas transparentes son reflectoras. Por el día se abren para recoger luz solar y de noche se cierran para no perder el calor recogido.

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Consejos para ahorrar utilizando acumuladores de calor

En función de las características de cada vivienda y de sus necesidades específicas de calor, determinados sistemas de calefacción serán más adecuados que otros. Si tenemos pensado utilizar los acumuladores de calor, debemos seguir estos cinco consejos para poder beneficiarnos de ellos.

1. Ten contratada una tarifa de discriminación horaria

Si no disponemos de esta opción en nuestras facturas, no podremos beneficiarnos de las ventajas de este sistema de calefacción. Dado que los acumuladores de calor se calientan durante la noche para reducir el consumo, si todas las franjas horarias tienen el mismo precio, estaríamos elevando considerablemente las facturas. Por lo tanto, antes de adquirir este tipo de sistema, conviene consultar con nuestra compañía eléctrica y verificar si tenemos contrata la discriminación horaria.

2. Elige los acumuladores dinámicos

Si estamos buscando calentar nuestro hogar sin tener que realizar un desembolso muy elevado, la mejor opción son los acumuladores de agua dinámicos. Como ya hemos explicado, estos pueden ser controlados a través de un termostato, así que lograremos regular la temperatura para que esta no se eleve demasiado.

3. Cierra la compuerta de descarga

Aunque no es posible bloquear completamente la salida del calor para que nos dure durante varios días, siempre es posible cerrarla parcialmente para poder utilizar el calor en otro momento del día. Debemos asegurarnos de que esta opción funciona correctamente prestando atención a la rejilla.

4. Regula las cargas y descargas

Para sacarle el máximo partido a los acumuladores de calor, la rueda de la carga debe colocarse en un punto medio y la de la descarga en el mínimo. Como explicamos en el punto anterior, aunque la compuerta esté cerrada, siempre sigue saliendo algo de calor. Quizás este sea suficiente para calentar la estancia y no haga falta consumir más calor. A partir de ahí, y en función de cuánto nos dure el calor, podremos ir ajustando las ruedas.

5. Mantén una temperatura media

En cualquier sistema de calefacción, cuanto más alta sea la temperatura, más se dispara el consumo eléctrico, y por tanto, el importe de las facturas a final de mes. Para que esto no suceda, habrá que mantener la temperatura cuando sea agradable, sin necesidad de quitarse prendas de ropa.

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Ventajas y desventajas acumuladores de calor

En el siguiente cuadro se enumeran las ventajas y desventajas de los acumuladores de calor:

Ventajas Desventajas
Fácil instalación sin necesidad de obras o reformas. Aunque los dinámicos incluyen un controlador, siempre se pierde algo de calor porque no pueden bloquearse completamente.
Precio económico en comparación con otros sistemas de calefacción. El precio económico no implica que sea la mejor opción para nuestra vivienda, ya que existen otros sistemas con mayor eficiencia energética.
Los dinámicos llevan incorporado un termostato que nos permite regular la temperatura para que no se eleve demasiado y así aprovecharla a lo largo del día. Aunque podemos reducir la potencia de la descarga, esta no es acumulable para utilizarla en los días posteriores.
Se recarga en la franja horaria de consumo reducido, por lo que nos ayuda a reducir también el importe de las facturas. Si no tenemos contratada la tarifa de horas reducida, el consumo se elevará y perderemos su principal ventaja.
Suficiente potencia para calentar una vivienda con cierta rapidez. Cuando la vivienda es demasiado grande o vive una única persona, si la temperatura ambiente baja al estar fuera de casa resulta difícil alcanzar un confort adecuado.

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Cuándo utilizar los acumuladores de calor

Los acumuladores de calor no están recomendados para todos los tipos de viviendas. Algo similar a lo que sucede con el resto de opciones disponibles en el mercado. Dado que este sistema no requiere de instalación. son todavía muy frecuentes en muchas viviendas que nos disponen de calefacción. Si no deseamos invertir en instalaciones costosas o vivimos de alquiler, los acumuladores de calor pueden ser una buena idea. No obstante, debemos considerar, por ejemplo, el tamaño de la vivienda. Si nuestra casa es de gran tamaño, vamos a necesitar muchos equipos para poder calentarla, por tanto, será más recomendable buscar otras alternativas como el suelo radiante o las calderas de condensación por gas natural. Por el contrario, si vivimos en un piso de pequeño tamaño en el que viven varias personas, los acumuladores de calor pueden elevar la temperatura lo suficiente para que sea confortable para todos. En cualquier caso, siempre es recomendable considerar varias alternativas antes de decantarse por una.

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