¿Cómo es la calefacción de gas?

2 de marzo de 2022
¿Cómo es la calefacción a gas? Estos tipos de calefacción son unos de los más económicos y con mayor confort. Podemos configurar nuestra calefacción de gas con diferentes combinaciones. Tanto por el gas que utilizará la caldera de gas, como por los sistemas que difundirán el calor. Si quieres saber más sobre las calefacciones de gas, en este artículo te explicamos que gases combustibles puedes usar. Así como, los tipos de elementos difusores, como radiadores o suelo radiante. Sin olvidar, el consumo medio de gas natural y 5 trucos para ahorrar en la calefacción.
Artículo escrito por:
Marcos Carbonell
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CalefacciónCalefacción a gas

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¿Qué es la calefacción a gas?

Un sistema de calefacción a gas utiliza un tipo de energía específico. Para calentar el agua de nuestra calefacción se aprovecha el poder calorífico de los gases combustibles. Ello gracias a las calderas de gas, en la que se quema alguno de los gases combustibles que encontramos en el mercado. Estas calderas se encargan de calentar el agua y a distribuirla por toda la vivienda, oficinas o negocios. ¿Sabías que la calefacción de gas es uno de los tipos de calefacción más económicos que encontramos para cubrir las necesidades de calefacción en casa?

El funcionamiento de los tipos de calefacción a gas es simple. El gas es conducido a la caldera desde un depósito, botellas o la red general de gas de la ciudad. En ella se combustiona el gas, generando calor. Gracias a este calor se calienta el agua que circula por un serpentín dentro de la caldera. Las calderas suelen disponer de una bomba de circulación de agua, que facilita el movimiento del agua calentada a todo el circuito de calefacción.

Este circuito está compuesto por la red de tuberías y los diferentes sistemas emisores de calor. Estos pueden ser radiadores, fancoils o un suelo radiante. Cuando el agua ha recorrido toda la casa, pasando por todos los emisores retorna a la caldera. Ya que es un circuito cerrado y no tiene otro camino, que volver a la caldera.


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Tipos de gases para calefacción

Los diferentes tipos de calefacción de gas necesitan de un gas combustible que alimente la caldera y al quemarse calienta el agua. La utilización de gases combustibles ha favorecido disponer de una calefacción más eficiente. Entre los gases que se utilizan en la actualidad encontramos el gas natural, el gas ciudad, el propano y el butano. Vamos a hablar de cada uno de ellos:

✓ Gas natural

El gas natural es un combustible mezcla de gases ligeros de origen natural. Su principal componente es el metano. No obstante, incluye cantidades variables de otros alcanos (1). Aunque también contiene un pequeño porcentaje de dióxido de carbono, nitrógeno, ácido sulfhídrico y helio. Al igual que el petróleo, el gas natural se formó hace millones de años. Cuando grandes cantidades de plantas en descomposición y materia animal quedaron enterradas.

Hoy en día la calefacción de gas natural es una de las más utilizadas. Ya que la distribución de este gas ha llegado a todas las grandes y medianas ciudades de España. Esto junto a su comodidad, por no tener que estar acarreando botellas y un precio bastante bueno es un gran aliciente.

(1) Alcanos: son hidrocarburos, es decir, compuestos que solo contienen átomos de carbono e hidrógeno. También reciben el nombre de hidrocarburos saturados, porque se unen 4 átomos de hidrógeno o de carbono, con enlaces simples.

✓ Gas ciudad

Con el nombre de gas ciudad se conoce a la mezcla de diferentes gases combustibles. Esta mezcla de gases fue empleada antes de la aparición en el mercado del gas natural. En los inicios se usaba para la iluminación de calles y usos similares. Luego paso a distribuirse también a las viviendas. El gas ciudad se forma por destilación seca de hulla o carbón de piedra a temperaturas de 1200 a 1300 °C, en un proceso sin aire.

Hoy en día ya no se utiliza, sin embargo, aún se sigue confundiendo con el gas natural, ya que llegaba a las casas por medio de tuberías. Además, fue el gas Natural el que lo sustituyó.

✓ Gas propano

El propano es un gas combustible, incoloro e inodoro. Pertenece al grupo de los alcanos. Su fórmula química es C3H8. Se suministra por lo general en botellas de 11 o 35 kg, aunque también nos lo pueden servir a granel, si disponemos de un depósito en nuestra instalación de calefacción. Forma parte de los llamados Gases Licuados del Petróleo o GLP. Ya que se obtiene durante el procesado del petróleo para la elaboración de gasolinas. En principio era un gas residual, hasta que se consiguió recoger y licuar para su comercialización.

✓ Gas butano

El butano es un hidrocarburo saturado, inflamable y gaseoso, no obstante, se licúa a presión atmosférica a una temperatura de - 0,5 °C. Su fórmula química es C4H10. El butano que utilizamos en nuestros hogares y calefacción realmente se llama butano comercial. Este es un gas licuado, que se obtiene por destilación del petróleo. La composición del gas butano comercial está formada, por lo general, por butano normal (60%), propano (9%), isobutano (30%) y etano (1%).

Debido a que es un gas incoloro e inodoro, durante su procesado se le añade un odorizante para conferirle ese olor característico y desagradable. Esta medida de seguridad se realiza para permitir que se detecte en caso de fugas. Ya que es un gas muy volátil, puede acumularse en una habitación o recinto y provocar una explosión.

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Tipos de calefacción a gas

Los sistemas de calefacción de gas necesitan de dos partes bien diferenciadas para funcionar y aportarnos calor en nuestras viviendas. Por un lado, tenemos las calderas que son los generadores de calor. Ese calor se transfiere al agua que va a circular por todo el circuito de calefacción. En la otra parte, necesitamos de un sistema que difunda ese calor por toda la vivienda. Así, encontramos como sistemas más comunes a los radiadores, los fancoils, el suelo radiante y los calefactores.

✓ Radiadores

Los radiadores son el sistema tradicional para la difusión del calor en las viviendas y negocios. Inicialmente, se fabricaban con hierro fundido, confiriéndoles una gran inercia que ayudaba a mantener el calor durante más tiempo. Aunque necesitaban también más tiempo y calor para llegar a la temperatura adecuada de trabajo. Actualmente, se utilizan principalmente los de acero y los de aluminio aleado.

Para realizar la instalación de radiadores se distinguen dos tipos de calefacción, el sistema monotubo y el bitubo:

a) Calefacción de gas Monotubo

Estos tipos de calefacción solo emplea una tubería que va recorriendo toda la casa. Estos sistemas de calefacción tienen el inconveniente que conforme el agua va recorriendo radiadores, se va enfriando. Por lo que los últimos radiadores siempre están más fríos, ocasionando una mala radiación del calor, y por consiguiente, menor confort. No obstante, al necesitar únicamente un tubo, la instalación es algo más económica.

Fuente de la imagen: ©Hogarsense.es

b) Calefacción de gas Bitubo

En estos tipos de calefacción se instalan dos tubos paralelos por toda la vivienda. De forma que una tubería lleva el agua caliente y la otra recoge la salida de los radiadores. En principio este tipo de calefacción es más cara para montarla, no obstante, se consigue mayor confort. Ya que el agua llega a todos los radiadores casi a la misma temperatura.

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✓ Suelo Radiante

El suelo radiante emplea el mismo método que los radiadores. Sin embargo, al estar instalada la tubería en el suelo, embebida en el hormigón, produce una radiación del calor más uniforme desde toda la superficie del pavimento. Estos tipos de calefacción aprovechan el propio hormigón como un acumulador de calor, que ayuda a calefactar toda la vivienda por igual. Además, aprovecha la circulación natural del calor, para difundirlo desde el suelo hasta el techo.

✓ Fancoils

Los fancoils son un sistema más moderno y funcionan aprovechando la corriente de aire que ellos mismos provocan. Estos equipos son como un radiador. No obstante, disponen de uno a varios ventiladores en su interior que fuerzan el paso de aire. Este aire se calienta al pasar por el fancoil, es decir es un sistema de calefacción por convección.

✓ Calefactores a gas

Los calefactores a gas son un tipo de calefacción diferente, ya que son equipos que ellos mismos se encargan de quemar el gas combustible y difundir el calor. Tienen un aspecto similar a los radiadores tradicionales, sin embargo, a ellos solo llega el tubo del gas. Además, deben instalarse en una pared que de al exterior, para sacar la chimenea de humos.

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Consumo de gas para calefacción

El consumo de gas que se realiza en una vivienda depende de diferentes factores. Algunos de ellos son intrínsecos a las personas que usan la calefacción, como la temperatura que marquemos en el termostato, las horas en que esté encendida, el hábito de cerrar puertas y ventanas, etc. Otros factores dependen de la calidad de la construcción, es decir, del aislamiento de la vivienda, las ventanas o puertas que dan al exterior.

Por último, encontramos los factores intrínsecos al clima de la zona en que vivimos y el gas que utiliza nuestra calefacción. En función de la zona climática en la que vivamos el clima es más o menos riguroso y con mayor o menor humedad. Estos factores harán que necesitemos más potencia de calefacción.

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El IDAE ha efectuado un estudio en el que se analiza el consumo medio que se realiza en las viviendas. Los datos que muestra el citado estudio los podemos ver en la siguiente tabla para el gas natural. Este estudio se desarrolló con una muestra de 2.725.593 hogares con calefacción individual de gas natural. Desgraciadamente, no se dispone de datos para el consumo de gas propano ni butano.

Consumo medio de gas natural por vivienda

Zona Climatica Tipo de vivienda
En bloque de viviendas Unifamiliar o adosada
Atlántico-Norte 5.481 kWh 14.798 kWh
Continental 8.613 kWh 13.537 kWh
Mediterránea 6.213 kWh 8.630 kWh

Los datos muestras claramente el mayor consumo de las viviendas individuales, debido a dos factores. Tanto su mayor tamaño frente a los pisos en edificios de vecinos, como su mayor exposición a las inclemencias del tiempo.

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5 trucos para ahorrar en calefacción

Mantener constante la temperatura de la calefacción

La temperatura de la calefacción debe mantenerse constante, no ir jugando y subirla o bajarla, ya que los nuevos sistemas de control de los termostatos y las calderas regulan por si solos todo el sistema. Si vamos cambiando la temperatura del termostato, lo único que conseguimos es volver loco a los sistemas de calefacción. Además, la temperatura debe estar entre los 21 y los 23 °C. Una mayor temperatura no nos producirá más confort y por contra el consumo aumenta sensiblemente, y con ello la factura del gas.

② Ventilación adecuada de la vivienda

Se recomienda que la ventilación sea de unos 10 minutos por las mañanas. Es mejor cuando la calefacción se ha parado y estamos a punto de salir de casa, para ir al trabajo o al colegio.

③ Realizar el mantenimiento de la calefacción

Tanto el mantenimiento anual como la purga de los radiadores debemos hacerla antes de empezar la temporada. De esta forma nos aseguramos que todo funciona correctamente y el consumo de gas es el adecuado. Una calefacción económica es aquella que funciona de acuerdo al diseño de los técnicos, ya que consume lo que necesita, nunca más por un mal funcionamiento.

④ Hermeticidad de puertas y ventanas

Gran parte de la calefacción se pierde por las puertas y ventanas. Puesto que en muchos casos no cierran bien y se producen fugas de calor. Una calefacción barata es aquella en la que aprovechamos todo su potencial y no la desperdiciamos por las fugas. Algo muy importante es avisar a un técnico en ventanas para que nos revise todas las juntas y en su caso incorpore unas cintas de sellado.

⑤ Programar la calefacción para las horas necesarias

Debemos aprovechar la tecnología de los termostatos para programar la calefacción. De manera que su encendido sea poco antes de nuestra llegada a la casa por la tarde y se apague cuando estemos en la cama. De esta forma conseguimos una calefacción más eficiente. Aprovechamos la calefacción cuando la necesitamos y consumimos el mínimo de gas.

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