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¿Por qué comprar un acumulador de calor?

La compra de acumuladores de calefacción puede resultar una buena elección para calentar nuestros hogares si disponemos de habitaciones que no requieran de mucho calor y si aprovechamos las horas de consumo eléctrico más económicas que suelen ser por las noches. En la actualidad, los acumuladores de calor están ganando mucho terreno en el mercado español, ya que gracias a su sencillez a la hora de la instalación pueden resultar muy atractivos en muchos hogares españoles. Se calcula que en España existen por lo menos 120 mil instalaciones en hogares que utilizan acumuladores de calor como principal sistema de calefacción. Sin embargo debemos tener en cuenta ciertos aspectos antes de comprar o instalar en casa un acumulador de calor.
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Fuente de la imagen: ©dina777 - Fotolia.com

Consumo y ahorro energético de los acumuladores de calor

Los acumuladores de calor son uno de los tres tipos de calefacción existentes que funcionan con electricidad y podemos diferenciar dos tipos:

  • Acumuladores de calor estáticos: este tipo de acumuladores son los más básicos. Los elementos de carga y el núcleo de acumulación son similares a los dinámicos pero el aislamiento del mismo es más sencillo. En este tipo de acumuladores la descarga se realiza por convección natural y por radiación. Para el control de la descarga se utilizan una serie de trampillas que impiden el paso del aire a través del núcleo de acumulación, estas trampillas están reguladas mediante un sistema bimetálico que es ajustable desde un mando exterior.

Esta forma de regulación de descarga logra controlar un 20% de la misma, mientras que el otro 80% se realiza por radiación de la superficie del aparato, es decir por perdidas del aislamiento y por lo tanto es incontrolable. El consumo de este tipo de acumuladores es bastante elevado y por ende es aconsejable utilizarlos en viviendas que se encuentren frecuentemente habitadas.

  • Acumuladores de calor dinámicos: tienen un aislamiento mucho más eficaz que los estáticos. En ellos la descarga se realiza mediante una pequeña turbina que impulsa aire a través del núcleo de acumulación. Sus pérdidas son de un 20%, que cede por radiación, mientas que el 80% restante es descargado mediante la turbina y puede ser regulado mediante termostatos, tanto externos como internos en el propio aparato. El control de la descarga permite la integración en sistemas domésticos y la gestión de la temperatura en áreas determinadas.

En ambos tipos de acumuladores de calor, el consumo y ahorro energético dependerá mucho de el uso y las tarifas eléctricas con las cuales contemos y que te explicaremos a continuación.

Antes de comprar un acumulador de calor, te aconsejamos preguntarle a nuestros especialistas completamente gratis, el modelo y la potencia que más te conviene. Lo puedes hacer a través de este formulario

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¿Es rentable comprar un acumulador de calor?

La compra de acumuladores de calor como sistemas de calefacción puede resultar rentable dependiendo del uso que le den los usuarios al mismo ya que si utilizamos acumuladores de calor asociados a una tarifa nocturna conseguiremos un ahorro energético muy importante en calefacción. Las denominadas “horas valle” o de menos consumo en las que, por la ley de la oferta y la demanda, el precio de la electricidad es más barato.

Sin embargo, debemos mencionar que los acumuladores de calor no son ideales para todos los hogares, ya que si tenemos estancias o habitaciones grandes que debemos calentar, necesitaremos acumuladores con mucha potencia lo que significará mucho consumo de electricidad y, como consecuencia, más gastos en las facturas. Este tipo de sistemas de calefacción pueden resultar rentables si no se utilizan como principal instalación de sistema de calefacción en el hogar. Antes de la compra, es conveniente dejarnos asesorar por un especialista en calefacciones, ya que estos te podrán decir directamente si nos conviene un acumulador de calor en casa o no.

Para que un acumulador de calor dé el máximo rendimiento, debes asegurarte que incluye las cinco piezas esenciales de este tipo de sistema.

  • Limitador: es la forma que tiene quien lo use de controlar la temperatura que llega a la casa desde el acumulador. Es decir, el termostato de toda la vida.
  • Aislamiento: este aislamiento térmico impide, por un lado, que el calor se pierda en el proceso de carga o descarga. Y, por otro lado, y más importante, limita la temperatura del acumulador a 90º, el máximo permitido por el Código Técnico de Edificación (CTE).
  • Acumulador: aunque suene raro, se trata de un puñado de ladrillos refractarios que recogen el calor para ser usado de día. Para quienes no estén convencidos, decir que los ladrillos pueden llegar a los 800º de temperatura.
  • Sistema de Seguridad: imprescindible e innegociable. Dejando de lado que el acumulador de calor es más que seguro, como todo aparato eléctrico, puede fallar.
  • Acumulador: aunque suene raro, se trata de un puñado de ladrillos refractarios que recogen el calor para ser usado de día. Para quienes no estén convencidos, decir que los ladrillos pueden llegar a los 800º de temperatura.
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Acumuladores y discriminación horaria: ¿qué hay que tener en cuenta?

Obviamente, un acumulador de calor debe estar complementando con una tarifa de discriminación horaria. Es decir, la tarifa en la que el precio más bajo lo obtenemos de madrugada, precisamente, cuando la demanda en todo el país es mínima. El secreto es sencillo, comprar la energía a precio asequible, en vez de hacerlo en su momento cumbre.

Y ahora bien, ¿con qué cuadro eléctrico debo contar trifásico o monofásico?

Para instalar un acumulador de calor y sacarle el máximo partido, además de tener contratada la tarifa de discriminación horaria, es necesario realizar algún ajuste en el cuadro eléctrico, y a que realizan la recarga durante la noche. Por este motivo, el Ministerio aprobó en su momento la tarifa nocturna. Así, se reduciría el consumo eléctrico y podríamos ahorrar en las facturas.

Al instalar un acumulador de calor generalmente se utiliza un cuadro eléctrico trifásico. Sin embargo, el importe de las facturas de la luz puede elevarse y quizás nos interese modificarlo a uno monofásico. ¿Pero a qué nos estamos refiriendo?. Una instalación monofásica es la más habitual en las viviendas y consta de una sola fase a corriente alterna. Las tensiones oscilan entre los 220 y los 230 voltios. La potencia contratada no supera los 14,49 kW. En estas instalaciones, las pletinas del cuadro eléctrico son dobles.

Las instalaciones trifásicas son más comunes en edificios comerciales y algunas viviendas antiguas. Consta de tres corrientes alternas monofásicas de igual frecuencia y amplitud (y por consiguiente valor eficaz), que presentan una diferencia de fase entre ellas de 120° eléctricos, y están dadas en un orden determinado.

La tensión en este caso oscila entre los 380 y los 400 voltios, y la potencia mínima a contratar es de 15 kW, de ahí que se eleven las facturas. En este caso los interruptores del cuadro eléctrico son triples. Siempre y cuando los acumuladores de calor no tengan una potencia superior a los 10 kW, podemos utilizar la corriente monofásica. Con solo algunos pequeños ajustes, nos evitaremos los saltos en los limitadores de potencia y las facturas elevadas.

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Precios de los acumuladores de calor

Los acumuladores de calor suelen ser equipos un tanto costosos en comparación con otros equipos de calefacción. Los precios rondan desde los 200 euros y 600 euros dependiendo de la potencia y modelo deseado. En la siguiente tabla, podremos observar tres modelos de diferentes tipos y de esta forma te podrás hacer una idea en relación a costo – potencia.

Acumulador dinámico manual
  • Se trata de un equipo bastante versátil y es recomendado para uso en viviendas, zonas comerciales, oficinas o en espacios donde una distribución de calor adicional se pueda requerir en determinado momento.
  • Compatible con la tarifa de discriminación horaria de 14 h
  • Potencia: 2000 W
  • Precio: Ronda los 520 euros
Acumulador estático manual
  • Este tipo de equipos por lo general están equipados con un termostato de carga de sensor simple
  • El usuario decide el nivel de carga según sus necesidades y época invernal
  • Ideal para estancias o habitaciones pequeñas
  • Potencia: 480 W
  • Precio: Ronda los 250 euros
Acumulador estático automático
  • Proporciona un nivel de confort y ahorro energético más elevado
  • Facilidad y rapidez de montaje
  • Equipado con un termostato de carga de doble sensor
  • El usuario decide la carga máxima y el doble sensor ejecuta la carga en función de la temperatura exterior
  • Potencia: 950 W
  • Precio: Ronda los 330 euros
Este artículo ha sido redactado por: Christian Abele, redactor www.HogarSense.es