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Día mundial del ahorro de energía: ¿por qué se celebra?

El ahorro de energía se ha convertido en un deber para toda la ciudadanía del planeta. El consumo energético descontrolado no solo supone un coste extra para nuestra economía personal, sino que tiene graves consecuencias sobre el medio ambiente. Por ello, muchos países toman ya medidas para promover el ahorro energético, y el 21 de octubre se celebra el Día del ahorro de energía. Además de conocer la situación actual en España, vamos a ver cómo podemos implicarnos con esta causa desde nuestros hogares.
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Día mundial del ahorro de energía

El 21 de octubre es el Día Mundial del Ahorro de Energía. Una fecha señalada cuyo objetivo es hacernos recapacitar sobre el consumo energético que hacemos en nuestra vida diaria. Aunque no seamos conscientes de ello, dicho consumo energético tiene lugar de manera continua. Basta echar un vistazo a nuestras viviendas para darnos cuenta de que no hay un solo segundo en el que no estemos utilizando fuentes de energía.

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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Los electrodomésticos, las lámparas, los ordenadores, la calefacción, el aire acondicionado... Durante todo el año hacemos un consumo energético que, todo hay que reconocerlo, no tenemos bajo nuestro control. Luces innecesarias encendidas o aparatos electrónicos siempre conectados a la red eléctrica son el día a día de la mayoría de las viviendas. Si bien no podemos dejar de hacer un consumo energético al 100%, sí que es posible reducir el consumo que se hace. O también, modificar las fuentes de energía que utilizamos, como es el consumo de combustibles fósiles. Y ese es el objetivo de la celebración del Día Mundial del Ahorro de Energía: informar sobre los peligros del consumo energético descontrolado, proponer medidas para el ahorro de energía y dar a conocer las alternativas existentes.

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Un poco de historia sobre el día del ahorro de energía

En 2012 comenzó a celebrarse el Día del ahorro de energía. Una jornada que busca advertirnos de que los recursos naturales también se agotan. Nuestra forma de vida se basa en un uso descontrolado de consumo energético, y la utilización de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo, además de tener una obtención costosa, son altamente dañinos para el medio ambiente. Dado que se trata de recursos limitados, ya que su formación requiere de millones de años, es necesario buscar otras vías para obtener energía. Así, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) elaboró el Protocolo de Kyoto, que pasó a convertirse en un acuerdo internacional y cuyo objetivo era la reducción de las emisiones de los seis gases más tóxicos que provocan el efecto invernadero.

El 11 de diciembre de 1997, varios países industrializados se comprometieron a seguir las medidas propuestas. Se pactó que entre los años 2008 y 2012, las emisiones de los gases de efecto invernadero debían reducirse en un 5% como mínimo. El 16 de febrero de 2005 el acuerdo entró en vigor, y en 2009 era ratificado por 187 estados. Para poder avanzar hacia el ahorro de energía, es necesario reducir el consumo energético. Para paliar el cambio climático, se propuso el uso de las fuentes de energía renovables. Sin embargo, la energía nuclear no formó parte del acuerdo, aunque no genera emisiones tóxicas.

Del Acuerdo de París al Tratado 20/20/20

En 2015, en la Cumbre de París, se llegó a otro acuerdo. El ahorro energético en este caso estaba orientado hacia la descarbonización de la energía. Sin embargo, el conflicto de intereses hizo que se hablase en su lugar de una economía de bajas emisiones. La oposición para el ahorro de energía lo encontramos en aquellos países cuyas industrias están muy unidas a los sectores energéticos tradicionales. A pesar de ello, y puesto que en 2020 entrarán en vigor las medidas tomadas, los países más reticentes deben presentar sus compromisos, ya que el acuerdo para el ahorro de energía se ratificará en la primavera de 2019.

El 2020 es un año importante para el ahorro de energía y la reducción del consumo energético, ya que la Unión Europea tiene entre manos la apuesta 20/20/20. Su nombre se debe a los compromisos que persigue:

  • Reducción de las emisiones de efecto invernadero en un 20%.
  • Ahorro de energía del 20% mejorando la eficiencia energética, y un 10% de medios de transporte a base de biocombustibles.
  • Utilización de las energías renovables en un 20% de la totalidad del consumo energético.

Todas estas medidas para el ahorro de energía y el consumo energético reducido persiguen llegar a un mundo más sostenible. Un medio ambiente que se resiente y una situación que no permite más esperas nos obligan al ahorro energético.

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El consumo energético en el mundo

El problema para valorar el consumo energético es que no todos los países lo valoran rigurosamente. Además, la energía del petróleo o el carbón varían según su calidad. Por tanto, no es una cifra estándar. Con respecto al ahorro energético y a la utilización de fuentes de energía renovables, Europa va a la cabeza. No obstante, algunos países en desarrollo como Uruguay y Colombia han pasado a situarse entre los 10 primeros puestos.

Por primera vez en los registros, en marzo de 2016 el nivel de dióxido de carbono fue superior a 400 partes por millón en un mes. Estos informes del Foro Económico Mundial o WEF recuerdan que el consumo energético eleva la temperatura del planeta y es responsable del deshielo y el aumento del nivel del mar. Además de la contaminación ambiental. Desde 2012, el consumo energético continúa en aumento pero a ritmos más bajos. Esto se debe al desarrollo de la energía en los países emergentes. Desde el año 2000. el uso de la energía solar se ha duplicado cada par de años, y cada cuatro para la eólica. A más uso, menor coste para estas energías.

Suiza es el país con mejor arquitectura para el ahorro energético, y Alemania, Irlanda y Eslovaquia se encuentran ya también en los primeros puestos. Se trata de países con una población reducida, lo que les aporta facilidad para el cambio en la producción y el ahorro energético. Sin embargo, estas economías tienen un alto PIB per cápita y están bien integradas en el sistema financiero mundial. Por tanto, continúan creciendo, algo incompatible con el ahorro energético y la reducción también del consumo energético. Las medidas para los próximos años se centran en la inversión en energías renovables, la transición hacia estas y el compromiso político para ajustarse a las estrategias dictadas.

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Consumo energético en España

En España, la energía supone un 2,5% del PIB. La importancia de esta en la producción total se debe a que este sector está relacionado con cualquier rama de actividad económica. La escasez de los recursos energéticos, especialmente los hidrocarburos gaseosos y líquidos, supone una dependencia exterior. El autoabastecimiento se situaba en 2010 alrededor del 26%. Los combustibles fósiles son la primera energía utilizada, ocupando entre el petróleo y el gas natural el 75%. El ahorro energético a través de las energías renovables no llega al 13%. El uso de estas tiene por tanto poco peso. Aún así, en las últimas décadas distintos gobiernos han invertido en energía eólica y solar.

De acuerdo con los estudios, el consumo energético principal es a través de la electricidad. Y en lo que se refiere al tipo de servicio, la calefacción es lo que más consume en nuestro país. Alrededor del 47% para esta y un 19% para el Agua Caliente Sanitaria. Para poder reducir estas cifras y fomentar el ahorro de energía, se está fomentando el uso de la biomasa. Especialmente en los edificios públicos, sustituyendo las calderas antiguas y acogiéndose al Plan Renove de calderas eficientes energéticamente. Otras medidas son la ampliación de ayudas para la renovación de las calderas que permitan el ahorro energético. Y también la certificación energética obligatoria en edificios no residenciales que superen los 400 kW de potencia.

Beneficios de ahorrar en energía

- Reduce los efectos del cambio climático: la destrucción del medio ambiente implica daños que muchas veces son irreversibles. Los recursos de la naturaleza son limitados y comienzan a agotarse.

- Ejemplo para las próximas generaciones: no solo hay que dejar un planeta limpio sino educar a la juventud en la importancia del respeto por el medio ambiente.

- Mejora la competitividad: encontrar formas de ahorrar energía mejora el desarrolo económico y productivo.

- Se reduce el consumo: a menor consumo, menor importe en las facturas.

- Creación de empleo: apostar por nuevas fuentes de energía nos permite crear nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo.

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Recomendaciones para ahorrar en energía

El ahorro energético no es tan difícil de conseguir como parece, o al menos no a nivel de los hogares. En lo que respecta a las grandes industrias, el avance hacia una economía sostenible y el ahorro de energía se vuelve más complejo. Por ello, más que por la reducción del consumo energético se apuesta por la modificación de las energías empleadas. Así, las recomendaciones para el ahorro energético se centran en estos aspectos. Aunque como hemos indicado, es bastante sencillo reducir el consumo energético dentro de una vivienda unifamiliar. A continuación vamos a ver cinco recomendaciones para el ahorro energético.

  • Mantener la calefacción por debajo de los 21º

Por encima de esta temperatura, el consumo energético se eleva en un 7% por cada grado. Una diferencia que puede remediarse vistiendo la ropa adecuada en casa durante el invierno. El ahorro energético no solo afecta al planeta sino también a nuestros bolsillos.

  • Desenchufar los aparatos electrónicos que no estemos utilizando

Cuando no estemos haciendo uso de determinados aparatos, conviene desenchufarlos completamente. Varios estudios han revelado que dejar el piloto encendido sigue haciendo consumo energético, aunque sea más bajo. Por tanto, para el ahorro energético se recomienda desconectar totalmente un aparato.

  • Utilizar bombillas LED y apagar las luces

Sustituir las bombillas tradicionales por las de bajo consumo es una medida que contribuye considerablemente al ahorro energético. Además de su alta durabilidad, el consumo energético es mucho más bajo. Por otra parte, hay que prestar atención al uso de las luces en el hogar. Con demasiada frecuencia dejamos encendidas luces que no estamos utilizando. Una acción que dificulta el ahorro energético.

  • Lavar a temperatura media

Otra medida relacionada con el uso del ACS es la de mantener baja la temperatura de los lavados. Lavar entre 30º y 60º puede duplicar el ahorro energético. El lavaplatos es otra recomendación para la vajilla. Aunque parezca que gasta más, está demostrado que colabora con el ahorro de energía.

  • Duchas en lugar de baños
La última recomendación la encontramos en el aseo personal. Un baño relajante es agradable, pero no ayuda con el ahorro energético. Las duchas rápidas y cerrar el grifo cuando no estamos utilizando el agua contribuirán enormemente al ahorro de energía