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Cómo mantener correctamente los radiadores de calefacción

El radiador es uno de los sistemas de calefacción que con más frecuencia podemos encontrar en las viviendas de nuestro país; por no decir el que más. Sin embargo, también es susceptible de sufrir averías, especialmente si no llevamos a cabo el mantenimiento recomendado para prevenirlas. Vamos a conocer cuáles son estas y cómo podemos llevar a cabo una reparación de los radiadores de calefacción.
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Importancia de revisar el sistema de calefacción

Para que un radiador de calefacción pueda funcionar correctamente y alargar su vida útil el máximo posible, no solo hay que saber utilizarlos, sino que también hay que darles el mantenimiento que necesitan. De esta manera, no solo mejoraremos su funcionamiento, sino que también evitaremos averías que puedan aparecer por no darles los cuidados necesarios.

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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Tal y como sucede con otros sistemas de calefacción, existen dos tipos de mantenimiento que podemos llevar a cabo con la calefacción por radiadores. Por un lado, encontramos el llamado preventivo. Como su nombre indica, su finalidad es la de prevenir posibles averías que puedan aparecer con el tiempo y por el propio uso. Este tipo de mantenimiento está destinado a evitar las averías y la posterior reparación de los radiadores de calefacción podemos llevarlo a cabo nosotros mismos en casa. Se trata de amortizar la inversión realizada y de alargar al máximo posible la vida de los mismos.

Además de este mantenimiento, también encontramos el correctivo. La finalidad de este es la de corregir o arreglar las averías que hayan podido aparecer. Si bien siempre es posible que surja algún problema ajeno a nuestro control, en la mayoría de las ocasiones, las averías pueden evitarse si realizamos el mantenimiento preventivo con la regularidad que corresponde.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que cuando se habla de la reparación de los radiadores de calefacción, no solo estamos hablando de estos en concreto, sino también de los problemas que puedan aparecer con la caldera. No llevar a cabo las revisiones o el control que el fabricante y el instalador nos recomiendan, además de implicar la reparación de los radiadores de calefacción y la caldera, pueden suponer un fallo general que impida su funcionamiento.

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Consejos para el mantenimiento de los radiadores y la caldera

Para evitar la reparación de los radiadores de calefacción, debemos poner en práctica esta serie de consejos. Si logramos llevar a cabo el mantenimiento preventivo y las revisiones pertinentes con la frecuencia que corresponde, ahorraremos en reparar averías y también reduciremos el importe de las facturas. Hay que recordar que el poco mantenimiento deriva en un funcionamiento poco eficiente, lo que termina aumentando el consumo y averías. Se recomienda hacer una revisión de los radiadores y del circuito al principio y al final de cada temporada. Vamos a conocer a continuación cómo evitar la reparación de los radiadores de calefacción.

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1. Revisa si hay fugas

Uno de los problemas más frecuentes que implican la reparación de los radiadores de calefacción son las fugas. Para saber si existen solo debemos observar los propios radiadores y aquellas zonas en contacto con el circuito. Así como los tubos de la válvula que los purga y las juntas. Cuando las gomas o las juntas se van secando por el paso del tiempo, pueden aparecer pequeñas pérdidas.

En cambio, cuando el goteo se produce diariamente y no le ponemos solución, este terminará afectando a la presión de todo el circuito. Al suceder esto, dicha presión descenderá y el calor será conducido de manera menos eficiente, e incluso dejar de funcionar porque la caldera no tiene suficiente presión en el circuito de calefacción. En otras palabras, para poder ofrecer el mismo calor, la caldera necesitará consumir más. Y al final, el importe de las facturas se elevará.

Para detectar estas pérdidas podemos utilizar un trozo de papel o una servilleta y pasarlo por las válvulas, las juntas y los tubos. Si vemos que este está húmedo, será necesaria la reparación de los radiadores de calefacción. El trabajo que debemos realizar podemos hacerlo nosotros mismos. Sin embargo, si tenemos dudas, siempre es mejor acudir a un profesional para la revisión y el arreglo de los radiadores.

También, para evitar las fugas y la posterior reparación de los radiadores de calefacción, debemos purgarlos. Además del agua, se genera aire dentro del circuito, y el resultado es que el radiador no puede llenarse completamente. Al suceder esto, la eficiencia energética de los radiadores puede descender hasta en un 40%. Además, el aire que se ha ido acumulando absorberá el calor, por lo que el consumo será también más elevado, e incluso impedirá que el agua circule por esa parte de la instalación. La consecuencia es un confort menor pero unas facturas más elevadas.

2. Control del aire y purga

Una de las formas más sencillas de saber si el funcionamiento del sistema es el correcto es la de colocar una mano en diferentes zonas de los radiadores y verificar la cantidad de calor que desprenden. En el caso de que sea desigual, sabemos que habrá que realizar la reparación de los radiadores de calefacción, o simplemente una purga del aire acumulado. Cuando en la zona más alta o la más baja el calor no tiene la suficiente intensidad, significa que se ha acumulado aire. En este caso, y como decíamos en el punto anterior, solo habrá que purgarlos para que vuelvan a funcionar correctamente.

Antes de encender el radiador, abriremos la válvula para la purga. Si hay aire acumulado en su interior, este comenzará a salir al abrirla. Una vez que lo ha perdido, comenzará a gotear agua. Para evitar manchar el suelo, colocaremos un recipiente previamente. Una vez que la hayan perdido, podremos cerrar la válvula nuevamente. Habrá que hacer lo mismo con todos los radiadores.

3. Revisa la presión de la caldera

Como ya dijimos anteriormente, el mantenimiento no solo hace referencia a los radiadores, sino también a la caldera. A veces, la reparación de los radiadores de calefacción pasa por la revisión de aquella, ya que es en esta donde se produce el suministro del agua caliente.

Si hemos hecho la purga de los radiadores, la presión tiende a bajar. El fabricante nos dará las indicaciones acerca de los valores aceptables de presión. Cuando cae por debajo de la zona roja, debemos abrir el paso del agua para que pueda subir. Si por el contrario la presión es demasiado alta, habrá que abrir la válvula para que el circuito se vacíe un poco y dejar que aquella vaya bajando.

4. Revisa los tapones de cada radiador

La reparación de los radiadores de calefacción puede implicar trabajos algo más engorrosos y que debe llevar a cabo un técnico especializado. El cambio de los tapones debe llevarse a cabo cuando las juntas están resecas, oxidadas o bien aparecen fugas. Una solución temporal para posponer la reparación de los radiadores de calefacción es la de apretar el propio tapón. Sin embargo, tarde o temprano esta medida no será suficiente.

El cambio de tapón debe hacerse desconectando los radiadores y cerrando la llave del agua. Una vez hecho esto, purgaremos el radiador de manera normal. Habrá que dejar que salgan varios litros, que con frecuencia olerán mal por la propia suciedad del agua. Cuando se haya vaciado, podremos poner tapones nuevos y atornillarlos para que no haya pérdidas. A continuación, y tal y como explicamos en el punto anterior, revisaremos la presión y la calibraremos. Y por supuesto tendremos que ir purgando el radiador varias veces y rellenando el circuito con agua desde la llave de la cardera, para eliminar completamente el aire que se haya podido acumular durante el cambio de los tapones.

Otras medidas para evitar llevar a cabo la reparación de los radiadores de calefacción es mantenerlos limpios y no taparlos ni pintarlos. En lo que respecta a la revisión por un especialista, mientras los radiadores funcionen correctamente no hay obligación. Sin embargo, las calderas deben revisarse cada 2 años, y cada 5 la instalación completa, incluyendo el contador, las tuberías y las llaves.

Te parece interesante la información que te ofrecemos. Estas pensando en cambiar tu sistema de calefacción o tu instalación necesita mantenimiento, te podemos ayudar a conseguir presupuestos para tu proyecto.

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¿Cuáles son las averías más comunes?

La reparación de los radiadores de calefacción no es una avería demasiado frecuente. Al menos en lo que se refiere a problemas de gravedad, ya que las purgas o la limpieza podemos llevarla a cabo nosotros mismos.

Tal y como explicamos en los consejos, las averías más comunes que se dan son las pérdidas de agua por goteo o la acumulación de aire en el interior de los radiadores. Cuando aparecen estos problemas se reduce la eficiencia, por lo que habrá que realizar la purga para restaurar el funcionamiento. Además de esto, podemos experimentar problemas con la presión. La solución a estos es la apertura de la válvula o, en el caso de que sea muy baja, dejar que corra el agua en el interior de los radiadores. Si no estamos seguros de manipular la caldera, podemos acudir a un especialista.

Otras averías que pueden surgir son los problemas con el encendido, una presión del agua demasiado baja o la falta de combustible. Si después de realizar la purga seguimos experimentando problemas, se recomienda llamar a un técnico para la reparación de los radiadores de calefacción.

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¿Cómo realizar una reparación de los radiadores de calefacción correcta?

Hacer las purgas nosotros mismos como medida preventiva y mantener limpios los radiadores, son una forma eficaz de evitar problemas futuros. Sin embargo, lo más adecuado siempre es que sea un profesional quien revise que todo funciona correctamente. Puesto que, de acuerdo con la normativa, una caldera debe revisarse cada dos años, podemos aprovechar la visita del técnico para comprobar el estado de todo el circuito. Así, podremos evitar encontrarnos en una reparación de los radiadores de calefacción más grave.

El control y la limpieza periódica de los radiadores es otra manera de mantenerlos funcionando y evitar posibles averías. La acumulación de polvo y de suciedad puede dificultar también la salida del calor, por lo que no debemos descuidar estos aspectos. La prevención es siempre la mejor forma de evitar las reparaciones de los radiadores de calefacción.

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¿Cómo mantener en buen estado los radiadores de calefacción?

En la siguiente tabla se exponen de forma resumida los consejos básicos que debemos y podemos hacer para mantener los radiadores en correcto funcionamiento:

Consejos para un buen uso y mantenimiento

Purga los radiadores de la vivienda cada temporada

Se recomienda hacerlo antes y después de cada temporada. La mejor época es en los meses de septiembre y octubre, antes de que desciendan las temperaturas.

Encender los radiadores durante el verano

De este modo, evitaremos que puedan generarse obstrucciones u otros problemas de cara a la temperada fría.

Mantén los radiadores limpios y sin taparlos

La suciedad, así como colocar ropa u objetos encima dificultan que puedan trabajar con normalidad.

Revisa el estado de los tapones y advierte si hay fugas

Si el problema persiste tras la purga, contacta con un especialista.

Mantén la caldera y el circuito en buen estado

Has las revisiones periódicas obligatorias y evita así que aparezcan averías de gravedad.

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