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¿Qué tipos de suelos se pueden usar con suelo radiante?

Si ya hemos tomado la decisión de instalar suelo radiante como sistema de calefacción en nuestra vivienda, nos queda por hacer una última valoración. Los tipos de pavimentos para suelo radiante que elijamos pueden afectar a la transmisión de calor y la conservación de este en el hogar. ¿Conoces cuáles son las principales diferencias?
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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Tipos de suelo para la calefacción por suelo radiante

Tras la instalación que no queda a la vista, nos toca elegir el tipo de suelo radiante que deseamos. Además de la estética, que deberá ir acorde con nuestros gustos y preferencias, también hay que valorar su idoneidad. Los pavimentos para suelo radiante son varios. No obstante, cada uno de ellos tiene unas características determinadas. Antes de decantarnos con uno en concreto, conviene consultar con un especialista que nos asesore sobre sus particularidades y sobre su adecuación al suelo radiante.

Los diferentes tipos de pavimentos para suelo radiante, como una tarima para suelo radiante, losa radiante, suelo laminado para suelo radiante, madera para suelo radiante o el suelo de parquet, tienen una manera de trabajar diferente. Esto puede afectar a la calidad final y al confort en el hogar. Por lo tanto, conviene tener claras sus diferencias y las características específicas de cada uno de ellos. En el siguiente apartado vamos a profundizar en cada uno de los pavimentos para suelo radiante. De esta manera, podremos elegir aquel que sea más adecuando para nuestro hogar y la instalación de suelo radiante, sin renunciar a la estética.

Precios pavimentos para suelo radiante

Tarima flotante

Madera

Parquet

Suelo laminado

Tarima flotante de madera en roble con 3 lamas: 36 €/m2 (con instalación)

Tarima flotante de madera en roble de 2 lamas: 44 €/m2 (con instalación)

Tarima flotante de madera en roble de 1 lama: 69 €/m2 (con instalación)

Tarima flotante de madera en jatova de 1 lama: 69 €/m2 (con instalación)

Multicapa con grosor entre 14-18 mm en madera noble: 36 €/m2 (con la instalación)

Madera maciza entre 18-22 mm: 50€/m2 (sin la instalación)

Tarima sintética con acabado en roble de 3 lamas de 8 mm con textura y color parecida a la madera: 20 €/m2

Parquet de madera: entre 30-80 €/m2

Parquet laminado y sintético: entre 10 €/m2- 30 €/m2

Encolado: desde 20 €/m2

Flotante o entarimado: entre 10 €/m2

AC5 de 8mm de grueso 25-27 €/m2

AC4: 21 €/m2 instalado

AC3: 18 €/m2

AC2: 15 €/m2

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1. Tarima para suelo radiante

Cuando hablamos de tarima para suelo radiante hacemos referencia a una tarima flotante. A menudo suele confundirse la tarima para suelo radiante con otras opciones bastante similares. La tarima para suelo radiante equivale también al parqué flotante o encolado. Su principal característica es que se coloca sobre el suelo que hace de base, pero no se aplica ningún tipo de pegamento. De ahí que se utilice el término flotante; estaría de alguna manera flotando en el aire. Con la tarima para suelo radiante se simplifica en gran medida la colocación del piso. Si queremos reducir un poco el desembolso de la instalación de la tarima para suelo radiante, esta opción podría ser la más adecuada.

No obstante, debemos consultar todas las especificaciones de los fabricantes. Es importante que la tarima para suelo radiante se ajuste a lo que estamos buscando. A menudo se confunde la tarima con el suelo laminados ya que la colocación es similar. El inconveniente que la tarima para suelo radiante puede tener es que debido al hueco que queda bajo esta, pueden producirse un sonido a hueco cuando pisamos. Además, pueden aparecer humedades. Y esto podría suponer un problema grave para la instalación.

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2. Madera para suelo radiante

El segundo tipo de los pavimentos para suelo radiante, y después de comprender lo que es la tarima, pasamos a la madera para suelo radiante. El suelo de madera no debe ser de imitación, sino que debemos elegir un suelo que sea de calidad. Si no, corremos el riesgo de perder el rendimiento y la eficiencia energética de los pavimentos de suelo radiante. Además, garantiza su durabilidad. La mayor o menor densidad d la madera para suelo radiante afectará a la acumulación y a la transmisión de calor. Cuanto mayor es la densidad de la madera para suelo radiante, mejor se acumulará el calor y mejor podrá ser transmitido posteriormente. Además de la calidad de la madera para suelo radiante, el aislamiento térmico de la instalación debe ser bueno. Esto puede afectar a todos los pavimentos de suelo radiante. Por este motivo, se recomienda que la instalación del circuito y de los pavimentos la realicen profesionales expertos.

Las normativas recomiendan la madera para suelo radiante tropical. El espesor de la tarima, no obstante, no debe superar los 18 mm. Para mejorar la salida del calor se puede utilizar microbisel. Es conveniente también que en la instalación de la madera para suelo radiante se elimine toda posible humedad. La solera no debe superar el 2% de humedad. Si esto sucede, se transmitirá a la madera y no nos beneficiaremos de todo su potencial. Basta con encender el circuito gradualmente durante un par de días y mantenerlo a 2/3 de la temperatura máxima que pueda alcanzar. Cuando se haya enfriado podremos llevar a cabo la instalación.

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3. Parquet para suelo radiante

La tercera posibilidad de los pavimentos es el parquet para suelo radiante. Cuando hablamos de este tipo de suelo, hablamos de un suelo de madera con una capa en la parte superior cuyo grosor mínimo es de 2,5 mm. El parquet para suelo radiante puede ser de varios tipos. Encontramos así el parquet macizo, el que está compuesto de una sola pieza y el parquet multicapa. El parquet para suelo radiante multicapa consta de diferentes capas con barnizado, otra capa con madera maciza, una capa interior fabricada en distintos materiales y cuya función es la de aportar estabilidad, y una última capa que es la propia base de la chapa. Aunque traiga más capas, es la opción más barata dentro de los pavimentos para suelo radiante. Esto se debe a que los materiales que lleva en su interior son diversos y el precio puede variar considerablemente.

El inconveniente de estos frente a la madera para suelo radiante maciza es que no pueden acuchillarse y lijarse con facilidad. Estos pavimentos para suelo radiante van a depender del grosor que tenga la capa superior. La adaptabilidad del parquet para suelo radiante va a depender de la resistencia térmica del suelo y de la estabilidad dimensional. La primera va a estar condicionada en los pavimentos para suelo radiante en el tipo de madera y en el espesor que tenga el parquet para suelo radiante. La decisión a tomar está en elegir entre parquet para suelo radiante encolado en su base, como el mosaico o lamparquet, o el parquet para suelo radiante flotante, que son barnizados, multicapas o con lamas. Para mantener la eficiencia energética, el más elevado es el parquet encolado.

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4. Suelo laminado para suelo radiante

El último de los pavimentos para suelo radiante que vamos a ver es el suelo laminado. Como decíamos anteriormente, a menudo se confunden los pavimentos para suelo radiante. Para añadir una dificultad más a la clasificación de pavimentos para suelo radiante, tenemos el suelo laminado para suelo radiante. La diferencia de este radica en su composición. El suelo laminado para suelo radiante consta de varias láminas o capas que pueden estar fabricadas en distintos materiales.

Encontramos también una capa transparente en la parte superior que les permite resistir ante el desgaste. Está formada por varias capas de melamina que han sido prensadas. Finalmente, el suelo laminado incluye en su parte superior un acabado con aspecto de madera. Además, la textura es también similar a la madera para suelo radiante. El panel de fibras que trae el suelo laminado para suelo radiante es estable, duradero y resiste a la humedad. Incluye también una capa que le sirve de refuerzo para resistir aún más a la humedad y equilibrar todas las lamas.

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Qué pavimentos elegir para suelo radiante

La elección de los pavimentos para suelo radiante va a depender de nuestras preferencias y de lo que queramos invertir en ellos. Cuanto más densa y de mayor calidad sea la madera que utilizamos, mejor será el resultado. Sin embargo, esto tiene su precio. Si no queremos ruidos debemos evitar la tarima para suelo radiante flotante. Una opción más asequible que la madera para suelo radiante es el parquet para suelo radiante. Y si preferimos no complicarnos, nos queda el suelo laminado para suelo radiante. Todos son buenos conductores del calor y nos permitirán disfrutar del confort en el hogar. La instalación del suelo radiante suele realizarse en el interior de toda la vivienda. No obstante, si la vivienda es grande y cuenta con habitaciones que no se utilizan, podemos mantener el circuito únicamente en las partes de la casa más transitadas, como el salón o los dormitorios.