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¿Qué tipo de combustibles hay para la biomasa?

La biomasa es un combustible orgánico que se utiliza para proporcionar calefacción tanto a las viviendas como a las industrias. Se caracteriza por no contaminar el medio ambiente y por tener una alta eficiencia energética. En el mercado podemos encontrar diferentes tipos de combustibles de biomasa, para su elección nos basaremos en aquel de mayor disponibilidad en nuestra región y que mejor se adapta a nuestras necesidades.
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Qué es la biomasa

Como ya sabemos, la biomasa es un combustible de origen vegetal procedente de residuos de distinto tipo. Así, podemos encontrar los residuos forestales, que son la leña, las astillas, las cortezas y los restos de las podas; los residuos agrícolas, que incluyen la paja de muchos cereales, las cáscaras de los frutos secos, los huesos de aceituna o los restos de la poda de la vid, entre otros, y los residuos industriales, que incluyen restos de maderas y corchos. Las calderas de biomasa también son de características variadas. De este modo, podemos encontrar algunos tipos de calderas que emplean una variedad específica de este combustible. Mientras que otras permiten utilizar distintos tipos. Además de para las calderas, la energía por biomasa sirve también para estufas o chimeneas.

Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Las chimeneas tradicionales son tipos de calefacción que suelen utilizar la leña. Y también existen en el mercado estufas de leña que emplean únicamente este material. Otras, en cambio, están diseñadas para funcionar solamente con los pellets, y por ello se les llama estufas o calderas de pellets. La potencia de estos sistemas de calefacción son bajas en comparación con otras, por lo que su uso es principalmente residencial. Aquellas que permiten utilizar varios tipos de combustible indistintamente son llamadas calderas policombustibles. Si tenemos pensado adquirir una caldera de biomasa, es conveniente conocer las particularidades de los tipos de combustible de biomasa. De esta manera, sabiendo cuál se adapta mejor a las necesidades de calor que tengamos, podremos elegir una caldera que funcione con ese combustible en particular. Los distintos tipos de combustible de biomasa tienen sus propias características. Así, el poder calorífico, la calidad del propio combustible o su nivel de humedad, varían de uno a otro. Por otra parte, la mayor o menos concentración de cenizas también repercutirá en el mantenimiento y la limpieza de la caldera.

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Qué tipos de combustibles de biomasa hay

Dentro de los tipos de combustibles de biomasa podemos distinguir varias clasificaciones. Como ya explicábamos en el apartado anterior, pueden agruparse en función de su procedencia. A continuación hablaremos de los tipos de combustibles de biomasa tradicionales, como es la leña; los residuos forestales, como las astillas, los pellets y las briquetas, y los residuos agroindustriales, entre los que se incluyen los huesos de aceituna o las cáscaras de los frutos secos.

1- Residuos tradicionales

Los residuos tradicionales hacen referencia a la leña. En la actualidad, estos tipos de combustibles de biomasa se dan con menor frecuencia, y por su menor poder calorífero se utilizan exclusivamente en las viviendas unifamiliares y en zonas en las que se encuentra disponible. Hay que recordar que los tipos de combustibles de biomasa se reparten en la geografía en función de su disponibilidad en el medio.

  • La leña

Dentro de los tipos de combustibles de biomasa, la leña es la variedad que nos resulta más familiar. Típica es la estampa del leñador troceando troncos para llevarlos a la chimenea y poder así proporcionar calor a la vivienda. Este tipo de combustible no solo se obtiene a nivel comercial, sino que es posible conseguirla localmente. Las características de estos tipos de combustibles de biomasa son variables, y cada tipo de madera tiene sus propias particularidades, por lo que se suele especificar de que tipo de leña se habla. Por tanto, en función de la humedad o del poder calorífero de cada una, las prestaciones serán mayores o menores.

Para su utilización, la leña se coloca dentro de la caldera o de la estufa a lo largo del día. Hay que tener en cuenta pues que estos tipos de combustibles de biomasa necesitan un espacio grande para su almacenamiento. Esta variedad de calderas son semiautomáticas, ya que necesitan de la participación humana para funcionar. Las calderas que funcionan con leña suelen ser de pequeño tamaño, y en los días de frío más intenso, será necesario introducir la leña varias veces durante el día. Entre las calderas que se abastecen con leña, encontramos aquellas que funcionan únicamente con esta, y por otro lado, las que se adaptan a distintos tipos de combustibles de biomasa. Generalmente, estas utilizan astillas, pellets y leña. En lo que se refiere al precio de la leña, este suele situarse en los 2,40 céntimos el kWh. Aproximadamente, un kilo de leña tiene 5,4 kWh o unas 4.600 kcal. Estos precios se pueden consultar en la pagina web del IDAE, o en asociaciones, cooperativas u otros organismos que trabajan con este tipo de combustibles.

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2- Residuos forestales

  • Los pellets

Estos tipos de combustibles de biomasa proceden de la compactación del serrín y las virutas que han sido molturadas y secadas. Tienen forma de cilindro y se obtienen de las serrerías y otras industrias a partir de las astillas, las podas de sarmiento, etc. Los pellets son el combustible que más se utiliza en las calderas de biomasa debido a su elevado poder calorífico. Además de esta ventaja, el contenido de cenizas es bastante bajo, por lo que su mantenimiento y limpieza son más sencillos que en las calderas que utilizan la leña. El principal inconveniente de estos tipos de combustibles de biomasa es el precio. Aunque no es comparable a los precios de los combustibles fósiles, los pellets son más caros que otros tipos de biomasa debido a la transformación que sufren para su uso. En lo que respecta al almacenaje, los pellets deben guardarse en zonas impermeabilizadas, ya que cuando la humedad es demasiado elevada, comienzan a degradarse a perder sus cualidades.

  • Las briquetas

Las briquetas son otro de los tipos de combustibles de biomasa que se utilizan para las calderas. Son cilindros como los pellets pero de mayor tamaño. Su origen lo encontramos en los serrines y en las virutas de los aserraderos. Se caracterizan por una humedad que no llega al 10%, una densidad aproximada de 1.000 kg/m3 y un poder calorífico de 16,9 MJ/kg (4,7 kWh/kg). Todo este tipo de informaciones se pueden consultar en diversos organismos como el IDAE, organizaciones, asociaciones y en empresas dedicadas a la explotación de este tipo de biomasa. El precio de estos tipos de combustibles de biomasa es bastante más elevado que los demás. No obstante, sus propiedades caloríficas son también mucho mejores, por lo que pagamos por una calidad mayor. Las briquetas tienen una producción de cenizas menor, así que la limpieza de estas calderas tiene menos complejidad.

  • Las astillas

Las astillas son pequeños trozos de madera con calidades dispares. Esta dependerá de la procedencia y del tipo de madera en sí misma. Su tamaño oscila entre los 5 y los 100 mm de longitud. Otros aspectos que influyen en la calidad son la tecnología que se haya empleado para el astillado. Y comparándolas con los pellets, su densidad es menor. Pueden proceder de la primera o la segunda transformación de las maderas. Además, en función de si son tratamientos forestales, agrícolas o silvícolas, las características y los atributos de estos tipos de combustibles de biomasa variarán. y los expertos recomiendan no utilizar aquellas astillas con una humedad superior al 40%. En cuanto al mantenimiento de las calderas que utilizan astillas es más laborioso, ya que estas producen más cenizas que otros tipos. Por otra parte, se necesita un espacio para almacenamiento bastante grande. En cuanto a precio, la relación entre este y la calidad es bastante buena.

3- Residuos agroindustriales

  • Huesos de aceituna y frutos secos

Los huesos de aceituna son cada vez más populares debido a sus múltiples usos. Estos tipos de combustibles de biomasa tienen un poder calorífico muy elevado, y su precio es un 70% más bajo que el de los combustibles fósiles. Además de para la calefacción, estos tipos de combustibles de biomasa se utilizan también para minimizar la contaminación acústica y para descontaminar aguas residuales. Los huesos de aceituna tienen la capacidad de absorber metales, por lo que se utilizan en las zonas próximas a las industrias. Para su utilización se realizan procesos de secado para reducir la humedad de estos productos, se logra así aumentar su poder calorífico y, por tanto, su rendimiento. El inconveniente que tienen estos tipos de combustibles de biomasa es que debido a su tamaño, necesitan mucho espacio para almacenarlos, pero en lo que respecta al precio, es uno de los más bajos.

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Ventajas de los combustibles de biomasa en relación a los combustibles fósiles

Ventajas de los combustibles de biomasa en relación a los combustibles fósiles

Precios más bajos

Los precios de los combustibles de biomasa pueden ser hasta un 70% más bajos que los de los fósiles. Además, el incremento anual de los precios es también menor.

Respetuosos con el medio ambiente

La principal diferente de los combustibles de biomasa es que no son dañinos para el planeta. Puesto que se trata de residuos orgánicos a los que se les da una segunda oportunidad, no emiten gases tóxicos a la atmósfera.

Alto poder calorífico

Utilizar combustibles de biomasa no supone un descenso de la calidad o el confort que aportan, ya que su eficiencia y el poder calorífico que tienen también es elevado.

Origen natural no agotable

La extracción de los combustibles fósiles es cada vez más costosa debido a que son recursos escasos. Sin embargo, la obtención de la biomasa es continua ya que procede de los restos de podas, frutos, etc.

Crea empleo

La utilización de la biomasa sirve también para crear nuevos puestos de trabajo, ya que los residuos deben recogerse, tratarse, almacenarse y distribuirse para su comercialización.

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Un estudio reciente hecho por Biomasud ha revelado que la leña es la elección principal en nuestro país dentro de los tipos de combustibles de biomasa. No obstante, el pellets cada vez es más popular y su uso está aumentando considerablemente. A nivel estatal, el consumo de la biomasa en las viviendas asciende a 1.500.000 toneladas al año de leña. En segundo lugar, el consumo de pellets se acerca al medio millón de toneladas al año, concretamente 443.925. En tercer lugar se sitúan las astillas de madera, con 240.000 toneladas al año, y su uso también está en alza. Un dato curioso es el de los huesos de aceituna, cuyo uso en el sector doméstico asciende a 130.000 toneladas, mientras que en el industrial alcanza las 300.000 toneladas y se estima que mejorando el secado de estos residuos, su uso podría incrementarse considerablemente.

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