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¿Qué debes saber para instalar un acumulador?

Los acumuladores de calor son uno de los tipos de calefacción que, por su sencillez, van aumentando su presencia en muchos hogares. Aunque no necesita grandes requisitos para colocarlo en casa, siempre es recomendable conocer su funcionamiento. Para que no hayan dudas, vamos a conocer cómo podemos instalar un acumulador de calor.
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¿Qué debo tener en cuenta al instalar un acumulador de calor?

Como probablemente ya sabemos, los acumuladores de calor son uno de los tipos de calefacción existentes en el mercado que utilizan la energía eléctrica para funcionar. La instalación de los acumuladores no tiene una gran dificultad, pero sí debemos tener en cuenta que es posible que debamos realizar alguna modificación en el cuadro eléctrico de la vivienda. No obstante, la principal ventaja de instalar un acumulador de calor es su sencillez. En el caso de que ya hayamos adquirido nuestros acumuladores de calor, vamos a ver primeramente cómo hay que proceder. Es importante saber cómo instalarlo para que luego no haya problemas.

Algunos tipos de acumuladores de calor incluyen patas, por lo que siempre se recomienda abrir la caja por la parte de abajo (pero comprueba las indicaciones de la caja, si no has preguntado en la tienda). La base de las mismas debe mirar hacia la pared y tendrán que ser fijadas con un destornillador y arandelas de presión. Aunque los acumuladores de calor no son excesivamente pesados, contienen un núcleo cerámico que aumenta ligeramente el peso. Por este motivo, es conveniente reforzar la sujeción. Al instalar un acumulador de calor, además de fijar las patas, también debemos realizar agujeros en la pared. En estos será donde engancharemos los acumuladores de calor. Pero antes de hacer los agujeros, se recomienda estudiar con detenimiento dónde queremos instalar cada acumulador de calor. Este punto lo veremos más adelante.

Para fijar los acumuladores de calor habrá que quitar la chapa frontal. Una vez que esté fijado, se colocará el cableado, uniendo las fases (cable azul), el cable neutro con el neutro (marrón o negro) y el de tierra con tierra (amarillo con una franja longitudinal verde). A continuación podremos retirar la segunda tapa de protección y colocar dentro las piezas refractarias (que son las que se calentarán durante la noche y mantendrán el calor durante gran parte del día siguiente), volviendo a atornillar esta tapa interior. Finalmente recolocaremos la chapa frontal. Instalar un acumulador de calor es un proceso relativamente sencillo. Veamos ahora los requisitos eléctricos para los acumuladores de calor.

Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

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Con qué cuadro eléctrico debo contar: ¿trifásico o monofásico?

La instalación de acumuladores de calor es una labor que no necesita de un técnico cualificado si tenemos ciertos conocimientos de electricidad y albañilería. Sin embargo, en el caso de que haya que realizar alguna modificación en el cuadro eléctrico, sí se recomienda la visita de un profesional experto. Para instalar un acumulador de calor y sacarle el máximo partido, además de tener contratada la tarifa de discriminación horaria, es necesario realizar algún ajuste en el cuadro eléctrico.Ya que realizan la recarga durante la noche. Por este motivo, el Ministerio aprobó en su momento la tarifa nocturna. Así, se reduciría el consumo eléctrico y podríamos ahorrar en las facturas.

Al instalar un acumulador de calor generalmente se utiliza un cuadro eléctrico trifásico. Sin embargo, el importe de las facturas de la luz puede elevarse y quizás nos interese modificarlo a uno monofásico. ¿Pero a qué nos estamos refiriendo?. Una instalación monofásica es la más habitual en las viviendas y consta de una sola fase a corriente alterna. Las tensiones oscilan entre los 220 y los 230 voltios. La potencia contratada no supera los 14,49 kW. En estas instalaciones, las pletinas del cuadro eléctrico son dobles.

Las instalaciones trifásicas son más comunes en edificios comerciales y algunas viviendas antiguas. Consta de tres corrientes alternas monofásicas de igual frecuencia y amplitud (y por consiguiente valor eficaz), que presentan una diferencia de fase entre ellas de 120° eléctricos, y están dadas en un orden determinado. La tensión en este caso oscila entre los 380 y los 400 voltios, y la potencia mínima a contratar es de 15 kW, de ahí que se eleven las facturas. En este caso los interruptores del cuadro eléctrico son triples. Siempre y cuando los acumuladores de calor no tengan una potencia superior a los 10 kW, podemos utilizar la corriente monofásica. Con solo algunos pequeños ajustes, nos evitaremos los saltos en los limitadores de potencia y las facturas elevadas.

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¿Dónde es mejor instalar un acumulador de calor?

Al instalar un acumulador de calor debemos tener en cuenta que existen dos tipos diferentes. Por un lado encontramos el acumulador estático y por otro el acumulador dinámico. La diferencia principal entre ambos es el termostato que los últimos tienen incorporado. ¿Y qué logramos con esto?. Pues que sea posible regular la temperatura durante la descarga y así permitir que el calor nos dure más tiempo. En cuanto a dónde es mejor instalar un acumulador de calor, también debemos mirar el tipo que hemos adquirido. Si necesitamos calor a temperatura estable durante todo el día, lo más adecuado es optar por acumuladores de calor estáticos. Son los más adecuados para las viviendas en las que hay niños/as o personas mayores, durante grandes periodos del día. Sin embargo, si no necesitamos el calor con la misma intensidad ni durante todo el día, podemos optar por los acumuladores de calor dinámicos. Estos se recomiendan cuando los horarios son variables o cada habitación tiene unas necesidades particulares.

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Una vez dentro de la vivienda, podemos preguntarnos también ¿dónde instalar un acumulador de calor?. La respuesta es sencilla y es muy similar a la que nos haríamos con los radiadores tradicionales. Puesto que los acumuladores de calor expulsan el calor que han acumulado, no podemos bloquear la salida. Por lo tanto, no es recomendable colocarlos detrás de un sofá o de algún mueble que interfiere en la expulsión del calor. Lo que sucederá es que estos se calentarán y la habitación se mantendrá fría. Un consejo que nos dan los expertos acerca de la ubicación de los acumuladores, es que los mismos deben estar ubicados partiendo desde el punto de confort en la pared más fría de cada habitación. También son muchas los profesionales que suelen instalar los acumuladores debajo de las ventanas. Con lo que se reduce el efecto pared fría (La sensación que se tiene al acercarnos a las ventanas). En caso de querer realizarlo de esta forma, es aconsejable colocar un material aislante en la pared y lograr disminuir las pérdidas de calor que se producen hacia el exterior.

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Beneficios de instalar un acumulador de calor

- Instalación sencilla que no requiere de reformas ni obras de ningún tipo en la vivienda.

- Posibilidad de ahorrar en el consumo eléctrico si tenemos contratada la tarifa de discriminación horaria nocturna, ya que la recarga se realiza de noche.

- Opción de regular la temperatura con el termostato para maximizar el confort cuando optamos por los acumuladores de calor dinámicos.

- Son limpios y no emiten ningún tipo de olor, ni de ruido ni de emisiones tóxicas.

- Se adaptan a todo tipo de necesidades en el hogar. Así, para las demandas de calor constantes se recomiendan los estáticos, y para las necesidades variables en tiempo e intensidad, los dinámicos.

...¿Y cuáles son sus desventajas?

Las desventajas no son demasiadas, siempre que nos hayamos asegurado de que es la mejor opción para nuestra vivienda. Como sabemos, además de los acumuladores de calor, existen otras alternativas dentro de los sistemas de calefacción. Habrá que valorar las necesidades de calor, los suministros con los que contamos y el presupuesto del que disponemos para el pago de las facturas. En primer lugar, y como ya comentamos, para instalar un acumulador de calor debemos contar con la potencia necesaria. Para ello, además de modificar la contratación, debemos asegurarnos de que nuestro cuadro eléctrico está adaptado para soportar las necesidades de corriente de los acumuladores de calor. Si no es así, habrá que proceder a realizar los cambios pertinentes, lo que puede acarrear un coste extra en el desembolso inicial. Por otra parte, si optamos por los acumuladores de calor dinámicos, el coste de estos puede llegar a los 1.000€. Habrá que valorar pues si podemos afrontar ese desembolso inicial o si quizás es mejor optar por otra alternativa más asequible.

Otra de las desventajas de instalar un acumulador de calor son las pérdidas del mismo. En el caso de los acumuladores de calor estáticos, estas son más elevadas, incluso cuando el aparato se encuentra en reposo. Aunque algunos cuentan con un sistema que evita que el calor salga, debemos recordar que existen dos tipos de transferencia, por convección y por radiación. La mayoría de las pérdidas se producen por esta última debido a que el aislamiento del aparato no es tan bueno (precisamente para que deje escapar gradualmente el calor) y que, por tanto, son incontrolables. Los acumuladores de calor dinámicos reducen la pérdida de este en mayor medida. No obstante, es imposible canalizarlas al 100%. Así, otra de las desventajas de instalar un acumulador de calor es que el rendimiento nunca será completo.

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Diferencias entre instalar un acumulador de calor dinámico y uno estático

Tal y como hemos explicado, existen algunas diferencias entre instalar un acumulador de calor dinámico y uno que sea estático. Los acumuladores de calor del tipo dinámico nos permiten controlar la descarga de calor durante el día. Como sabemos, tanto los acumuladores de calor dinámicos como los estáticos se recargan por la noche. Sin embargo, en estos últimos la descarga se realiza de forma constante. Por el contrario, con los dinámicos, gracias a su termostato, podemos reducir o aumentar la temperatura del calor emitido. Así, podemos conservar el mismo durante más tiempo o hacer una distribución que se ajuste algo mejor a nuestras necesidades. En cualquier caso, no es posible conservar el calor de un día para otro.

Instalar un acumulador de calor dinámico implica también un desembolso más elevado. El precio de estos puede llegar a duplicar el de los estáticos. Aunque debido a su mejor retención del calor y la opción de regular la temperatura reduce el consumo, hay que valorar si podemos hacer frente a este desembolso inicial. Si no tenemos claro qué sistema de calefacción es el más adecuado para nuestra vivienda o de acuerdo a nuestras necesidades de calor, siempre podemos contactar con profesionales expertos y que ellos realicen un estudio para asesorarnos.

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