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¿Suelo radiante combinado con otro sistema de calefacción?

El suelo radiante es un sistema de calefacción muy eficiente y que trabaja a un alto rendimiento. Para potenciar este, suele combinarse con otras modalidades de calefacción. Así, encontramos calderas con suelo radiante, placas solares térmicas y bombas de calor, principalmente. Vamos a conocer en qué consiste cada una de ellas.
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Porqué combinar dos sistemas de calefacción

Cuando se combinan dos sistemas de calefacción hablamos de la calefacción híbrida o sistema híbrido. Puesto que en determinadas ocasiones, uno solo puede resultar insuficiente, muchos hogares optan por la instalación de suelo radiante con otra modalidad de calefacción. La calefacción por suelo radiante trabaja a una temperatura muy baja en comparación con otras opciones. Debido a ello, el ahorro energético que se obtiene es muy elevado, siendo sin ninguna duda el sistema de calefacción más eficiente que existe.

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Fuente de la imagen: ©ContenidosClick.es

Aunque su inversión inicial es elevada, debido a la instalación bajo el pavimento que debemos realizar, este desembolso se ve recuperado con rapidez en el corto plazo. La reducción del consumo de energía se ve reflejada directamente en las facturas a pagar. En el caso de que queramos añadir un sistema de acompañamiento, las combinaciones más frecuentes son la caldera con suelo radiante y las placas solares térmicas o la bomba de calor con suelo radiante.

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Ventajas de los sistemas híbridos

Los sistemas híbridos están aún empezando a desarrollarse en nuestro país, pero poco a poco están adquiriendo una gran popularidad. Esto se debe a la cantidad de ventajas que pueden ofrecernos. Algunas de ellas son las siguientes.

  • Reducen la contaminación medio ambiental al no trabajar únicamente con combustibles fósiles. Además de costosos por tratarse de recursos limitados, producen emisiones de CO2 que son tóxicas.
  • Fomentan el uso de las energías renovables al utilizar placas solares térmicas o las bombas de calor aire-agua.
  • Permiten un ahorro energético elevado, lo que se traduce en un gasto económico más reducido.
  • Alta eficiencia energética y rendimiento

Algunos países como Francia y Alemania llevan décadas trabajando con las bombas de calor, por que la combinación de sistemas con el suelo radiante ha sido una evolución natural. De esta manera, en lugar de usar las calderas tradicionales, se utilizan combinaciones como la caldera con suelo radiante, o este con bomba de calor por aerotermia o con placas solares térmicas.

La bomba de calor sufre pérdidas en su coeficiente de rendimiento o COP, dado que las extremas condiciones térmicas del exterior superan la capacidad de este sistema. Para evitar que esto suceda surgen las combinaciones de energía, que permiten sacar el máximo partido a cada sistema sin incrementar las facturas o la contaminación. A continuación vamos a profundizar un poco más en los tres tipos de sistemas que mejor se combinan con el suelo radiante. Estos son la caldera con suelo radiante, la bomba de calor y las placas solares térmicas.

Beneficios de combinar el suelo radiante

Suelo radiante con caldera

Suelo radiante con placas solares

Suelo radiante con bomba de calor

- Reducción media/alta del gasto energético

- En función del tipo de combustible elegido para la caldera el ahorro será mayor o menor

- Temperatura uniforme en toda la vivienda

- Posibilidad de utilizar calderas que no utilicen combustibles fósiles, comolas de biomasa

- Reducción elevada del gasto energético

- Temperatura uniforme en toda la vivienda

- Almacenamiento del calor acumulado por los rayos solares que puede utilizarse más tarde, como en la noche

- Energía renovable no contaminante

- Subvención por su instalación

- Reducción muy elevada del gasto energético

- Energía renovable no contaminante

- Puede utilizarse también para el aire acondicionado

- Temperatura uniforme en la vivienda

- Eficiencia energética muy elevada

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1. Caldera con suelo radiante

Combinar una caldera con suelo radiante es una opción bastante común para quienes optan por este sistema. El suelo radiante es especialmente recomendable en viviendas de nueva construcción o en aquellas que están siendo reformadas integralmente. Esto se debe a la complejidad de su instalación y a que no todas las casas son aptas para ello. Existen unos requisitos técnicos mínimos para que sea viable.

En las viviendas de nueva construcción, si optamos por una caldera, solo pueden instalarse las de condensación. Por tanto, una caldera con suelo radiante utilizando los sistemas de condensación son una elección acertada.Una caldera con suelo radiante trabajará a baja temperatura. De esta manera, la instalación puede condensar con una mayor facilidad y aprovechar toda la energía que se libere. Una caldera con suelo radiante va a trabajar llevando un nivel constante. Esto permitirá un importante ahorro en el consumo, que se situará alrededor del 30%. Habrá que tener en cuenta siempre la marca de la caldera con suelo radiante, sus características particulares, etc.

Por otra parte, una caldera con suelo radiante nos va a permitir que la temperatura en la vivienda se mantenga constante. Cuando se utilizan radiadores, el calor se concentra en puntos determinados del hogar. Sin embargo, una caldera con suelo radiante logra que aquel sea distribuido uniformemente por toda la superficie. Si utilizamos el gas natural como suministro, el ahorro puede ser aún mayor. Habrá que comprobar que en nuestra zona existe este circuito. El gasóleo está en desuso, y con la presión de las normativas europeas para apostar por la reducción de la contaminación, la caldera con suelo radiante por gas natural se convierte en una elección acertada.

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2. Placas solares térmicas con suelo radiante

Después de la caldera con suelo radiante, pasamos a la utilización de las placas solares térmicas. Dado que el suelo radiante es el sistema de calefacción más eficiente al trabajar con temperaturas bajas, la combinación con las placas solares térmicas aumenta aún más los beneficios. Estas son más eficientes cuando la temperatura del fluido dentro del captador es más baja. Cuando utilizamos el suelo radiante, se suele trabajar a temperaturas que no suelen llegar a los 45º. Una diferencia importante con respecto a otros sistemas que pueden alcanzar los 75º e incluso más. Al emplear las placas solares térmicas se reducen las pérdidas y se aumenta la eficiencia energética.

El suelo radiante combinado con placas solares térmicas está aumentando su demanda gradualmente. Las placas solares térmicas cuentan con una subvención, y además, permitir reducir el gasto en el consumo de la calefacción. La presión europea está logrando que la caldera con suelo radiante no sea la opción principal, sino que empiece a valorarse la instalación de placas solares térmicas. La instalación de placas solares térmicas permite la utilización de esta energía cuando está disponible. En el momento en que la energía solar almacenada se agota, se pasa a utilizar el suministro que tengamos por defecto.

El calor de la luz solar que se aprovecha con las placas solares térmicas pasa a ser almacenado en un captador. Este puede utilizarse tanto para la calefacción como para el calentamiento del agua caliente sanitaria. La media de recuperación de la inversión cuando usamos placas solares térmicas es de aproximadamente 5 años. Sin embargo, en función de la zona geográfica en la que vivamos y la instalación que se haya realizado, esta puede tardar más o menos tiempo.

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3. Bomba de calor con suelo radiante

Después de la caldera con suelo radiante y las placas solares térmicas, pasamos a la bomba de calor. La combinación de la bomba de calor con suelo radiante nos ofrece un rendimiento continuado, el máximo confort y una reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Una bomba de calor por aerotermia es también, como las placas solares térmicas, una fuente de energía renovable, que está dentro de la Directiva Europa 2009/28/CE que regula los sistemas de calefacción. Este tipos de sistema suele usarse no solo para generar calor que alimente el sistema de calefacción, sino también para producir agua caliente sanitaria. Con la bomba de calor, se obtiene la energía del aire de una manera gratuita. Con ello, logramos reducir las facturas hasta en un 75%, reducimos la contaminación medio ambiental y aumentamos la rentabilidad de nuestra instalación y su rendimiento.

Tal y como sucede en la caldera con suelo radiante y con las placas solares térmicas, este sistema de calefacción trabaja a bajas temperaturas. El acompañamiento de esta segunda opción, como es la bomba de calor, lo que logra es elevar el rendimiento sin tener que aumentar la temperatura. Otra ventaja, es que puede utilizarse también para el aire acondicionado. La bomba de calor de suelo radiante funciona como un intercambiador. Extrae el calor del aire y lo traslada al agua que va por dentro del circuito interno de la casa. Este sistema por bomba de calor aprovecha una energía que se encuentra a una temperatura muy baja, entre 5º y 10º. En otras palabras, una temperatura inaprovechable. Sin embargo, la eleva a los 45º que bastarán para poner en funcionamiento al suelo radiante.

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Regiones para el suelo radiante

Tanto si optamos por la caldera con suelo radiante, como por las placas solares térmicas o la bomba de calor, este sistema de calefacción está pensado para funcionar de manera continua. Y no para necesidades puntuales de calor. En zonas muy frías como el norte de España, una caldera con suelo radiante o cualquier de los otros dos sistemas, permite ahorrar más de 1.000 € al año. Un sistema híbrido podría suponer en coste energético 1.600 €/año. Sin embargo, utilizando únicamente calefacción por gas natural el coste ascendería a casi 3.000 €, 5.500 € para gasoil y más de 6.000 € si usamos solo calefacción por gas propano.

En los climas medios como Madrid y alrededores, una caldera con suelo radiante o una bomba de calor reduce los costes en unos 900 € anuales. El gasto con esta combinación ronda los 1.100€, mientras que con gas natural se acercaría a los 2.000 €; 3.800€ para gasóleo y 4.500€ para propano. En las zonas cálidas, como Barcelona y el litoral mediterráneo, una bomba de calor podría funcionar durante más tiempo. Con el suelo radiante, el gasto energético se mantendría por debajo de los 1.000 €. Con calefacción a gas natural completamente, subiría hasta los 1.800 € anuales, 3.500 € para gasóleo y 4.000 € para propano. Además de los que hemos visto, el suelo radiante puede combinarse también con la geotermia o con calderas. Pero en lugar de una caldera con suelo radiante a gas, butano o natural, puede utilizar combustibles naturales como la biomasa (pellets, astillas, cáscaras, etc.)