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Energía solar en España

En nuestro país, durante muchos años pensar en generar energía eléctrica de forma particular a partir de energías renovables, en este caso principalmente de la energía solar, era impensable y de ninguna forma viable. Hoy en día eso ha cambiado de una forma drástica e incluso el Gobierno ha decidido eliminar, además, otras barreras que, a su juicio, dificultaban y desincentivaban la implantación del autoconsumo eléctrico en España. Entre las medidas expuestas por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, están la simplificación de los trámites burocráticos y técnicos para las instalaciones de autoconsumo y la eliminación de la obligación de que las no superiores a 100 kilovatios (KW) se inscriban en el registro administrativo de instalaciones de producción de energía eléctrica. Esto ha significado grandes cambios y un gran crecimiento en la ofertas para la generación de energía solar, principalmente, a partir de las placas fotovoltaticas.
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Situación actual de la energía solar en España

El nuevo ministerio de Transición Ecológica ha hecho una apuesta clara por las energías renovables, abogando por la descarbonización y la generación verde y sostenible, además de fomentar el autoconsumo eliminando el impuesto al sol. Con esta mejora en el marco regulatorio, desde el sector de las energías renovables consideran que existe una oportunidad de mejorar la situación que tiene España respecto a otros países europeos en este sector.

En 2017 en España la capacidad instalada de este tipo de energía, según el informe la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), aumentó un 20%, y este crecimiento estuvo liderado por la fotovoltaica. Y es que, según concluyen en el informe de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) sobre el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España, cada vez se instala este tipo de energía con costes más bajos, hasta el punto de que el coste de este tipo de instalación está confluyendo con el coste de las energías tradicionales.

En cuanto al sector solar fotovoltaico, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), en su informe anual, apunta a que ha crecido en potencia instalada un 135% en el último año, algo que consideran un punto de inflexión y un cambio de rumbo del sector. Esto se debe a varios motivos, según concluyen, entre ellos a la mayor competitividad tecnológica y abaratamiento de costes, la subasta de renovables presentada por el gobierno, los objetivos marcados por la Unión Europea para fomentar este tipo de tecnologías en el mix energético global y la concienciación sobre el desarrollo del autoconsumo como medida de ahorro energético.

Y es precisamente, en ese cambio de mentalidad del consumidor, en la que ven el autoconsumo como una forma de ahorro, donde el instalador tiene una oportunidad. El que se haya acabado con la barrera psicológica del conocido como ‘impuesto al sol’ ha hecho que los consumidores vean en el autoconsumo otra forma de ahorrar y los instaladores son los encargados de llevarles esa tecnología a sus casas.

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¿Cómo nos afecta directamente la eliminación del impuesto al sol?

Pues hay dos formas en que nos puede beneficiar, una es con la instalación de energía solar o de equipos fotovoltáicos (paneles, inversores, generadores eólicos, etc.) para autogenerar la electricidad que necesitamos y la que nos sobre, venderla a la red a un precio razonable, y de esa forma compensar la factura de la luz consumida durante las horas en que nuestros equipos no generen electricidad. Es decir, por la noche o cuando no haga viento. Si sucede esto, es de esperar que las empresas de energía bajen sus precios para evitar que la inversión que tienen que hacer los ciudadanos para instalarse en sus casas, no se rentabilice en un plazo de tiempo razonable. Y es aquí donde surge la segunda forma de beneficiarse, con dichas bajadas de precios de la electricidad.

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Energía solar, presente y futuro

La energía solar está dando pasos agigantados y su crecimiento esta transformando el mundo. Desde hace muchos años se vive un cambio mundial en cuanto a la generación y uso de las energías renovables que van desplazando rápidamente a las tradicionales. Un cambio de rumbo que comenzó con el protocolo de Kyoto en 1997, en donde se llegó a un acuerdo internacional con el principal objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Y que continuó con el compromiso que alcanzó la unión Europea en 2011 en materia de cambio climático. En el que el se estableció como objetivo la reducción de las emisiones de CO2 entre un 80% y 95% entre 2050- 2100.

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Fuente de la imagen: ©by-studio - Fotolia.com

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Objetivo 2030: cambios y qué se persigue

Los gobiernos de la Unión Europea y el Parlamento Europeo llegaron a un acuerdo, el pasado junio de 2018, para fijar un objetivo vinculante de energías renovables del 32% para 2030, e incluso incluir una cláusula de revisión al alza en 2023, pero no consiguieron establecer una meta en el caso de la eficiencia energética. El objetivo pactado del 32% se situó en un punto intermedio entre las pretensiones de la Eurocámara, que quería situarlo en el 35%, y de los Estados miembros, que solicitaban del 27%, aunque había países más ambiciosos, interesados en la postura de los eurodiputados, como España.

El texto también modifica las tasas actuales, por lo que no se podrán aplicar cargos al autoconsumo, pero solo hasta diciembre de 2026, como el famoso 'impuesto al sol' en España. A partir de entonces, los Estados miembros podrán recurrir a la aplicación de impuestos en el caso de alguna de las tres alternativas que la directiva contempla para justificar la imposición de estas tasas. Estos tres casos son:

  • El autoconsumo de instalaciones con potencia instalada superior a los 25 kW.
  • De autoconsumidores que reciben ayudas cuando el impuesto no sea superior al apoyo recibido.
  • Si un estudio concluye que la inexistencia de un impuesto amenaza la sostenibilidad financiera a largo plazo del sistema eléctrico (en caso de que las instalaciones de autoconsumo representen más del 8% de la potencia total instalada de un país).

Todo esto debe servir para revertir la situación que se ha generado en los últimos años, en los que España ha perdido el tren de las energías renovables, y en especial en la energía solar en España. Principalmente por el conocido impuesto al sol, siendo la potencia eléctrica registrada en instalaciones de autoconsumo (entre el parque eólico y energía solar) de unos 1.196 megavatios (MW), de los cuales 170 MW corresponden a instalaciones de fuentes de energía renovables, y sólo existen apenas un millar de autoconsumidores, frente al más de un millón que existe en Alemania.

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Energía solar térmica, fotovoltaica y pasiva

En el caso de la energía solar térmica, su principio de funcionamiento sirve para abastecer a cualquier inmueble de agua caliente sanitaria. Por regla general para uso doméstico y/o de piscinas. Este tipo de sistema está compuesto por colectores oscuros orientados en dirección sur y su función principal es calentar el agua que está almacenada dentro de un acumulador. A este tipo de dispositivo se les suele denominar más comúnmente como termosifones.

Otro de los sistemas de la energía solar en España es la fotovoltaica. Estos sistemas se componen de paneles solares que tienen como objetivo transformar la luz del sol en energía eléctrica. Este tipo de tecnología se puede instalar tanto en tejados o techos como en el suelo. Este sector tuvo una producción de 2.154 mill. € en 2016 y 2.154 mill. € en 2017. Esto supone una contribución directa del 0,19% al PIB español, que aumenta ligeramente al 0,20% en 2017.

En lo que respecta a la energía solar pasiva, se trata de un sistema que consiste en aprovechar la radiación solar sin la utilización de ningún tipo de dispositivo o aparato como intermediario. Se diferencia de la energía solar térmica y fotovoltaica en que si conseguimos una ubicación adecuada del inmueble, así como una buena orientación, sin olvidar emplear correctos elementos arquitectónicos y materiales, conseguiremos obtener un inmueble con un consumo energético bajo, sostenible y eficiente. Una casa construida como inmueble pasivo o Passivhaus permite establecer ahorros energéticos de hasta el 70% de consumo en comparación con una construcción común.

Tipo de energía Beneficios
Energía solar térmica
  • Es una energía autónoma y descentralizada.
  • Permite reducir la emisión de gases productores de efecto invernadero.
  • Supone una reducción del consumo energético superior al 50%.
  • Aporta valor añadido a la vivienda.
  • Posibilidad de solicitar subvenciones de hasta el 40% a fondo perdido.
Energía solar fotovoltaica
  • No emite CO2 y por ende amigable con el medio ambiente.
  • Es barata.
  • Es modular.
  • Posee una soberanía energética.
  • Se trata de un recurso infinito que se puede utilizar todo el tiempo.
Energía solar pasiva
  • Durante su funcionamiento no se emiten gases de efecto invernadero.
  • El coste de mantenimiento es muy reducido.
  • Se caracteriza por su bajo coste para la realización de su trabajo.
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Este artículo ha sido redactado por: Christian Abele, redactor www.HogarSense.es